En_busca_de_la_chica_kimono

En busca de la chica kimono 2, quincuagésimma sexta historia.

Saludos, mis queridos lectores, hoy les contaré por fin, ante tantos días aburridos, una aventura que he vivido yo y es sobre la búsqueda de las chicas kimonos. Sí, ya sé que he buscado sin parar, en vano, pero hoy casi lo iba a conseguir, y pues que rabia tengo en el cuerpo, pero por lo menos he vivido una experiencia única.

A pesar de que era domingo, me desperté muy pronto, quizás demasiado. Estaba nerviosa, ya que hoy iba a tener una charla en una convención sobre anime y manga, una de las pocas que hay en Shelijonia. Iba como actriz de doblaje, a pesar de que nunca di voz a algún personaje de animación japonesa, pero me llamaron porque no encontraron a otro. Bueno, en teoría no debería estar nerviosa, ya que estaba acostumbrada a hablar en público o con micrófono, pero en realidad tenía muchos nervios.

Mi conferencia se iba a dar a las cinco de la tarde y yo salí muy temprano, para visitar ese lugar con una amiga. No puedo describirla cómo es, porque se enfadaría mucho si lo dijera aquí y es que no encuentro cualquier buena palabra para decirlo sin que parezca que la estoy insultando. Su nombre es Bonnie Lansky y es una otaku. Ella en ese momento llevaba un cosplay de Sailor Moon, pensaba participar en el concurso que daban.

― Oye, solo vas a ir a una convención, no hace falta ir tan elegante. ― Eso me dijo al verme. Yo me había vestido lo mejor que pude, quería quedar bien en esa conferencia.

― Pues mejor así.- Eso fue lo único que se me ocurrió. ― Por otra parte, espero que tengas suerte con lo del concurso. ― Eso dije al verla, ya que en realidad, no creía que ella iba a ganar en eso, pero lo importante es participar, después de todo, ¿no?

Y por el camino nos pusimos a hablar sin parar de muchas cosas, de mi trabajo, el suyo, sobres animes, sobre la discriminación que sufrimos y cosas así, hasta que saqué el tema de la chica kimono.

― Ugh, ¿aún sigues con eso? ― Lo dijo de una forma que me molestó mucho, cómo si yo no tuviera remedio. ― ¡No entiendo tu obsesión con tal cosa, que ni tal vez existe! ―

― ¡Lo vi con mis propios ojos! ― Le dije con toda la seriedad del mundo. ― Y no solo una, sino dos. Puras rubias en kimono, iban andando por la calle como si nada. ― Pero mi amiga dijo que tal vez fue mi imaginación y que dejará de soñar.

― ¡Además! ¿Qué vas a conseguir con encontrarla? ¿Ser su amiga? ¡Si es solo porque lleva kimono es porque eres bien idiota! ―

Eso me dijo también, y me hizo enfadar un poco, porque me llamó idiota. Aunque, bueno, en realidad eso era una buena pregunta: ¿Por qué las estaba buscando?

En ese momento no se me ocurrió nada inteligente que decir y decidí cambiar a otro tema, para no pelearme con ella. Antes de decirle que no me insultara, porque yo no digo nada de su físico, ya que le afecta mucho que le diga cosas como rellenita y pequeñita. Entonces, en ese momento, desde la lejanía las vi de nuevo, después de días enteros buscándola sin parar. Estaban cruzando la calle y eran las mismas que vi, pero esta vez con los kimonos más lindos que jamás había visto antes.

― ¡Sigue a la convención sin mí, tengo que comprobar algo! ― Eso le dije, tras salir corriendo hacía ellas. Mi amiga se quedó extrañada, sin saber lo que me ocurría y me decía cosas que no pude entender, porque salí bien rápido, no quería perderlas por nada del mundo. Y al girar en la calle por dónde habían entrado, me introduje en ese barrio que parece un laberinto y me perdí y no las pude encontrar. Con decepción y con otra oportunidad perdida, salí de ahí y terminé sentada en el parque.

Y así estaba, suspirando una y otra vez ahí, pensando lo inútil que fue correr y que lo único que conseguí fue estropearme el maquillaje. Mientras estaba así, unas niñas llegaron al parque. Parecían que estaban algo molestas, lo veían en sus caras y en su conversación.

― ¡Jo, ella se escapó para no hacer ejercicio! ¡Por eso tiene unos kilitos de más! ¡Y luego se queja! ― Eso decía la mayor, una niña que parecía ser de once años, vestida con un atuendo de chándal, y cuyo acento parecía ser una mezcla entre shelijoniano y mexicano, del norte.

― ¿Mamá? ¿Dónde estás? ¡Vamos a correr juntas! ― Así yo lo había traducido, ya que lo decía muy mal. Era obvio porque era una niña chica, de tres o cuatro años, o eso me daba la impresión. También tenía chándal. Estaba llamando a alguien. Era a diferencia de la mayor, rubia, al revés que la otra, que era de pelo moreno.

― No hay caso, Diana. ― Decía la del pelo moreno hacía la pequeña, cuyo nombre era ese. ― Habrá que buscarla. ―

Entonces, la morena me observó y se dirigieron hacia mí para preguntarme dónde estaba esa persona que estaban buscando: ― ¡Hey, señorita! ¿Tú has visto una chica joven rubia con unos kilitos de más? ―

No sabía que decirles, porque Shelijonia estaba llena de rubios y ya había visto unos cuantos. Es más, según algunas encuestas, un sesenta por ciento, eran rubios. Entonces, recordé que las chicas kimono que vi, lo eran y creí por un momento de que tal vez estaban buscando a una de ellas.

― ¡Y dos tetas enormes! ―Eso añadió la pequeñaja, y aquella esperanza de que fuera alguna se esfumaron. Las dos chicas que vi no tenían nada de pecho. Me había ilusionado demasiado.

― No digas esas cosas a tu mamá, que le molesta. ― Le regañó la mayor, a continuación. Al parecer, su madre tenía complejo con los pechos grandes. De todos modos, decepcionada, les tuve que contestar que no. Luego, yo decidí preguntarles a ellas si habían visto a las chicas que estaba buscando.

― ¿Chicas rubias con kimonos? ¿Si, las he visto? ― Eso preguntó la morena, tras soltarle eso. Se quedó pensando durante un buen rato para luego decir: ― ¿Q-qué es un kimono? ―

Era esperable que no conociera lo que estaba buscando, así que le empecé a describir con señas y señales cómo era, unos cuatro o cinco veces, sin éxito alguno.

― ¡Vamos, a ver…! ¡No lo entiendo! ¿Puedes repetir cómo visten? ― Eso me dijo a la sexta vez, y me rendí, dando un suspiro, parecía como si nunca las podría encontrar.

― ¡No te preocupes, seguro que las vas a encontrar! ¡Ten esperanza! ― Esas palabras de ánimo que me dedicó esa chica me alegraron el día por lo lindo que fue.

― ¡José, esa chica habla como si fuera Dorotea! ― Cuando la pequeña dijo eso, entonces supe que eran fans de la serie, y de Dorotea, y me puse mucho más contenta.

― No me llames José, soy Josefina, J-o-s-e-f-i-n-a. ― Como me di cuenta, esa chica era de orígenes mexicanos, y pues la emoción se me subió aún más al saber que tenía fans mexicanas. Me imaginaba ver a niñas de Tijuana viendo la tele con sus sombreros y sus nacos y burritos. Esperen, esperen, eso que he dicho es bastante racista de mi parte, no lo tomen en cuenta, por favor.

― José. ― Al parecer, la pequeñaja tenía una manía con eso.

― Bueno, no importa… ¡Pero es verdad, habla como Dorotea! ¡Wow, eso es genial!― Lo decían como si fuera algo único y mi ego no paraba de subir. Me pidieron a continuación imitar a Dorotea y estuve un buen rato, haciendo eso. Sus elogios me hacían tan feliz, que sentía estar en el paraíso. No pude volver a mí misma, hasta haber pasado un rato. Y decidí entonces, dejar mi búsqueda y ayudar a mis pequeñas fans.

― ¡Yo os ayudaré a buscar a vuestra rubia tetona! ― Eso les solté, a continuación.

Se quedaron sorprendidas, al escuchar esas palabras, y muy contentas. Me pedían las gracias y me decían que era tan buena persona como Dorotea. Después de todo, ese es el personaje al que le doy voz y sería un insulto hacia ella si no ayuda a aquellas adorables chiquillas. Y así acabé con dos pequeñas y lindas fans, paseándonos por la cuidad en busca de la madre de una de ellas, a quién habían obligado a empezar una dieta. Ya saben, la preocupación de toda chica. Me pareció lindo que le ayudarán a bajar de peso, un apoyo así es necesario cuando debes enfrentarte a la dura tarea de perder peso, y lo digo por mucha experiencia, que yo siempre controlo mi línea.

Recordé su nombre, ya que no la paraba de gritar mientras paseábamos por todo el lugar en su búsqueda.

Les debo reconocer que fue un viaje lindo, nada comparable con la otra vez, con esa chica diabólica, que espero no encontrármela nunca jamás. Ellas me decían una y otra vez que hablará como Dorotea, y lo hacía, era hermoso como se ponían tan felices. También habíamos hablado del programa y no paraban de decir lo bueno que era, y otros temas más.

Me preguntaron por mi vida y cuándo se enteraron cómo es mi nombre, pues me dijeron que tenía un nombre de dibujo animado. En realidad, mi nombre es casi exactamente igual que la de una niña, que sale como personaje secundario de una serie de Disney. Tal vez les debería denunciar por derechos de autor. ¡Esperen, esperen, solo es una broma, que si lo hago serán ellos quienes cambian mi nombre!

Al final, acabamos comiendo en un restaurante en dónde servían pura carne a la parrilla. Me pidieron ir a comer a allí y no me importó gastar mi dinero. Aunque, ahora me arrepiento, porque no tengo ni un duro. Les pregunté para qué querían comer carne si estaban haciendo dieta, y fue divertido ver cómo se enfadaban. Me contestaban que ellas eran las que iban a entrenar a la que estaba gorda, y que necesitaban comer eso para estar fuertes y sanas. En realidad, cómo que me entraron ganas de tener un hijo o un hermanito pequeño, y menos mal que se me quitaron después, porque no serviría para cuidar a alguien, la verdad.

Entonces, miré al reloj de pared del restaurante y vi que eran las cuatro y algo de la tarde. Entonces, recordé que solo faltaba una hora para la conferencia y yo estaba en la otra punta de la cuidad y solo faltaba una hora para conferencia.

― ¡Oh, dios! ¡Tengo que darme prisa! ― Eso grité, para luego empezar a comer como loca la carne que me quedaba y casi me iba a ahogar. Si no fuera por las niñas me iba a morir, me salvaron la vida. Ellas, a continuación me preguntaron qué me pasaba y yo se los expliqué.

― ¿Entonces, tienes que ir a un sitio? ― Eso me preguntó la mayor, Josefina, después de contárselo, y le respondí que sí.

― Pues adelante, nosotras te acompañaremos en esta carrera contra el tiempo. ―

Eso dijo ella y la pequeña la respaldó, y entonces salimos corriendo. Demostraron ser mejores que yo en hacer actividad física, porque a los cinco minutos estaba muerta, intentando recuperar el aliento, y ellas me decían que me moviera y rápido.

― ¡Vamos, vamos, Candy, vas a llegar tarde! ― Eso me decían cada vez que me detenía para descansar. De todos modos, no sé cómo, pero logré ir de un lado de la cuidad para el otro, corriendo, casi sin pausa. Y sentí que me iba a morir, agotada de tanto esfuerzo.

¿Conseguí llegar a tiempo? Pues, cuando llegué a los pies del lugar, que era un polideportivo del noroeste de la cuidad, lo primero que hice fue mirar a mi móvil, y me decía que había llegado a tiempo. Al poco tiempo, me daría cuenta de que estaba atrasado unos cincos minutos. Pero, antes de maldecirme, me despedí de mis fans.

― Espero que tengas suerte con eso. ―

Me dijeron esas niñas, mientras nos despedíamos. Me quedé un poco solita cuando se alejaron, eran muy adorables, pero tenía que hacer mi trabajo y estaba llegando tarde. Al entrar, me encontré con mi amiga y entonces, me enteré que hacía rato que habían cancelado todas las actividades que hacían en la convención.

― ¿Cómo, por qué, qué ha pasado? ―

Eso le pregunté sorprendida, cuando me dijo lo ocurrido. A continuación, me contó lo que había sucedido y la respuesta que me dio me sorprendió.

― ¡Pues mientras iban haciendo el concurso de cosplay, apareció una rubia con kimono y una albina extraña matándose en el escenario y liaron una barbaridad! ¡No sé cómo y por qué aparecieron, todo fue de repente!- Esperé que terminará para gritar algo.

― ¿Una chica rubia con kimono? ¿Aquí, en serio? ― Le grité, con todas mis fuerzas, mientras la cogía de los hombros.

― ¡Me estás dando miedo! ― Esas palabras me hicieron reaccionar y tuve que controlarme.

Pasé el resto del día buscando información de ella y casi todos decían lo mismo que mi amiga. Al final, seguía en las mismas.

El destino, si acaso existe, se ha burlado de mí otra vez, pero no importa, porque estoy decidida a encontrarlas, a aquellas chicas que usan kimono.

FIN

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s