Centésima tercera historia

Mentiras Blancas: Octava parte, centésima tercera historia.

Tras pasar cuatros minutos y medio, Malia y Klara volvieron de los servicios. Al verlas, yo les dije esto: -¡Han tardado más de lo que esperaba!-

-Pues creo que no hemos tardado mucho.- Eso me replicó Malia.

-¡Es que ella es una exagerada!- Y añadió la maldita de Klara, entre risas, mientras se sentaban.

Ahora la farsa podría comenzar, aunque teníamos que disimular un poco más, hablando con ella, sobre temas realmente aburridos. Cuando ya pasó unos quince minutos aproximadamente, Malia se levantó:

-Bueno, creo que es hora de que marche, tengo unas cosas que hacer. Me alegro de poder haber pasado un rato con vosotras.- Eso nos dijo, tras hacer una reverencia.

-Sobretodo contigo.- Y luego añadió esto, dirigiendo a Klara.

-Yo también.- Eso le soltó ella poniendo una gran sonrisa, aunque sabía que en el fondo de su ser le estaba maldiciendo e insultando.

Tras decir aquellas palabras, ella se dirigió hacia la salida y en el preciso instante en que iba a cruzarlo, yo la detuve un momento:

-¡Espera un momento!- Eso le grité mientras me acercaba ella, mostrándome muy preocupada. Al momento me preguntó:

-¿Qué pasa?-

-¡¿Has visto mi móvil!?- Como buena actriz, puse una cara de terror muy realista, que ella se lo creyó totalmente. Negó la cabeza.

Yo añadí esto: -Lo he mirado en mis bolsillos, en los asientos y nada.-

Klara se nos acercó y con cara de sorprendida soltó esto: -¡Qué rápido se te ha perdido!-

-¡Pero si hace si un momento que lo tenías en las manos!- Y Malia también soltó otro comentario, mientras se acercaba a nuestros asientos:

-¡Vamos a revisar de nuevo en los asientos!- Eso nos decía.

Yo mientras tanto, en mi mente me burlaba de ella, ya que eso no se lo creía ni ella. Después de todo, supuestamente el móvil no iba a estar ahí.

-Ya lo he hecho.- A continuación, se lo dejé claro.

Y Klara por fin había sacado el tema del robo: -¿Y si tal vez te lo hayan robado?-

Yo puse cara de puro terror, como si me iba dar un ataque de corazón: -No, eso puede ser.-

Entonces, cuando iba a ser el momento en dónde íbamos a acusar a Malia de robo, cuando la íbamos a dejar en ridículo delante de todos; ella soltó esto, en el preciso momento en que Klara iba a sugerirlo: -Pero si está aquí.-

Las dos miramos hacia ella. Yo le pregunté esto, totalmente trastornada:-¿Qué dices?-

-¡Pues ahí está!-Y eso nos decía ella, quién estaba al lado del lugar en dónde estábamos, señalándolo.

Nosotras nos acercábamos y lo vimos. Mi móvil estaba ahí, sobre los sillones. No me lo podría creer: -¡¿Cómo es posible!?-

Me quede boquiabierta, mientras Klara me miraba mal en silencio, por unos pocos segundos. Al ver mi reacción, ella decidió decir esto:

-¡Mira que torpes somos! -Decía entre risas.- ¡No nos dimos cuenta de que estaba ahí!-

-¡Es verdad!- Y yo la imité.

-No pasa nada, a todo el mundo le ocurre eso.- Eso nos decía Malia con una sonrisa que me ponía de mala leche, mientras cogía el móvil y me lo daba.

Así fue como nuestro plan se fue todo al garete. Tras esto, nos despedimos definitivamente de Malia y volvimos a casa.

-¡Maldición, maldición!- Más ardidas que nunca.-¡Pero si lo había metido dentro de su bolso, ¿cómo es posible que haya estado en el sillón todo el rato!?-

Estaba realmente enfadada y llena de rabia contra Malia, y me costaba poner controlarme. Luchaba desesperada por no gritar como una loca y mover violentamente los brazos de un lado para otro.

-¡De verdad, es muy extraño!- Klara, estaba más tranquila. -Yo no me di cuenta de que estuviera ahí cuando volvimos a sentarnos.-

También estaba enfadada, pero se concentraba en entender lo que había ocurrido, cómo falló nuestro plan. Por eso estaba tan pensativa mientras nos dirigíamos hacia mi casa. Tras pasar un rato caminante, le pregunté esto:

-¿¡Y ahora que hacemos!?- Eso le decía bastante frustrada a Klara. -Me siento peor que antes, tengo más ganas de humillarla que antes.-

La verdad es que estaba cansada de hablar sola y de que ella estuviera tan pensativa. Quería un poco de charlas para no sentirme ignorada, aparte de pensar que podríamos hacer.

-Yo también, pero…- Ella me respondió, pero dejó la frase a medias y se calló de golpe, mientras se detenía.

-¿¡Pero qué…!?- Y yo le solté esto, intrigada por lo que estaba pensando ella. Y tras pasar unos segundos, gritó esto con gesto de sorpresa:

-Ah, ¡debe haberse dado cuenta de que le metimos el móvil y ella lo sacó sin que nos diésemos cuenta.- A lo primero, me pregunté de que estaba hablando, pero rápidamente me di cuenta de que hablaba sobre cómo Malia pudo haber desbaratado nuestro genial plan.

-¿¡Y cuando ha sido eso!?- Eso le repliqué.- Yo no la vi observar en su bolso en ningún momento.-

-Yo tampoco, pero se debió dar cuenta. Tal vez, segundos antes de irse y dejó el móvil en entre los sillones del café.- Calló por un segundo. -Eso debe ser.-

Y luego nos quedamos en silencio hasta volver a nuestras respectivas casas. Y al llegar la noche y a punto de irme de mi habitación, desde la ventana de su cuarto; Klara me habló, dándome un susto de muerte:

-¿¡Ya le vas a dar una visita a tu hermano!?- Eso me preguntó de forma burlesca.

Yo me acerqué a la ventana y le respondí: -Sí, ¡¿y qué pasa!?-

-Nada, parece que se ha olvidado toda la rabia que tenías por lo que nos ha pasado esta tarde.- Me dijo a continuación, mientras sentaba la cabeza sobre el marco de la ventana con expresión molesta.

-Por supuesto que no…- Eso le repliqué, mientras apretaba el puño. -Por algo me voy a ver a mi hermano, para olvidarse de eso por un rato.-

En fin, seguía furiosa y enfadada y quería colarme en la habitación para estar un buen rato con él y sentirme bien. Klara solo replicó con un pequeño grito de sorpresa, tan falsa como ella misma.

Pero antes de irme y de que ella se fuera a la cama, decidí decirle algo que llegué como conclusión: -Pero te diré una cosa, que voy a bajar a esa idiota de su pedestal, sea como sea.-

Estaba decidida a hacerlo, no podría dejar las cosas tal como están. No estaría en paz hasta conseguir humillarla. Y ella me dio la razón, moviendo la cabeza afirmativamente.

-Lo haremos, sin duda alguna.- Añadió Klara.

FIN DE LA OCTAVA PARTE

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