Centésima quinta historia

La madre de Josefina y la madre de Martha: Sexta parte, centésima quinta historia.

-Pues parece que nuestra expectativas estaban muy altas, ¿verdad, Sanae?- Eso le decía una gemela a la otra, muy disgustada.

-Eso parece.- Y esto le respondía ella, con cara de póker en su cara.

Las dos chicas estaban un poco desilusionadas porque el partido de bolos estaba empezando de una forma poco épica y muy aburrida.

La primera persona que iba a iniciar la partida de bolos le tocó a Noemí, quién llevaba cinco minutos preparando para lanzar y no lo hacía. Todo el mundo le miraba en silencio, esperando que lo hiciera de una vez.

-¡Te dije que podrías tomar tu tiempo, pero esto es pasarse! ¡Vamos, lanza la maldita bola de una vez!- Hasta que la paciencia de su madre se hartó y le grito esto, esperando que se espabilaba rápido y tirase la dichosa bola.

-¡Por favor, mamá, no me estreses! ¡Qué estoy me estoy preparando para dar la mejor entrada a este partido!- Eso le replicó muy molesta, ya que le había desconcentrado.

Quería tirar de una sola vez los bolos y estaba estudiando cómo hacerlo. Más bien, miraba a la pista fijamente, movía la bola de un lado para otro, se chupaba el dedo e intentaba comprobar el viento que hacía, a pesar de que no estaba en el golf y estaban en un edificio cerrado. No dejaba de pensar cómo calcular con matemáticas la fuerza y la dirección para tirarlo por el buen camino, olvidándose del hecho de que nunca los aprobó en la escuela.

Y todo esto lo hacía porque quería dejar impresionado a Mao y dejarle claro que no era rival para ella, que le iba a robar a ese príncipe indio.

-¡Ya lo veo, ya lo veo!- Eso dijo cuando se decidió a lanzar la bola, después de los gritos de sus hermanos para que lo lanzará de una puta vez. Le gritó a Mao:

-¡Entérate, Mao! ¡Te dejaré claro quién es la mejor aquí!- Y lanzó la bola, mientras él se preguntaba asombrado por qué ella le mencionaba como si ellos fueron los que se estaban peleando.

Por desgracia, su entrada triunfante no fue así, lanzó la bola por el cielo con más fuerza de lo que ella calculó y cayó derecho a un lado de la pista, sin derribar ni una. Sus hermanos empezaron a reír como locos mientras su madre y Josefina se morían de vergüenza, y su padre le mandaba ánimos.

-No puede ser…- Estaba rabiando, porque se había humillado delante de su rival. -Si lo tenía todo preparado.-

Y se puso a lamentarlo, antes de gritarles a sus hermanos que se callarán e intentó hacerlo de nuevo. Pero lo hizo mal de nuevo y no pudo ni derribar una pobre bola.

-¿Y esto era lo que tu hermana quería mostrarme?- Eso le decía en voz baja Mao a Josefina, mientras veían como Noemí fracasaba miserablemente.

A continuación, le tocó al equipo Malan y el primero que tuvo que salir a tirar la bola era Mao, para desgracia suya. Dio varios suspiros mientras se levantaba desganado y se acercaba a coger la bola, entre los gritos de su equipo animándole para que lo tirara bien y los de Noemí diciéndole que no había mostrado su verdadera fuerza. Éste, ignorándolo todo, lo cogió y lo mandó a la pista con tan poca energía que parecía que iba a pararse en mitad del camino.

Al final, cayó a uno de los lados de la pista y pasó sin tocar ni un bolo. Noemí se empezó a reír de él, como si a ella no le hubiera pasado algo parecido; y la madre de Malan le pedía que intentara esforzarse mucho más, mientras las gemelas y Josefina susurraban que era lo que temían, que no se lo estaba tomando en serio.

-¡Vamos, Mao! ¡Tú puedes ser capaz de hacer strike!- Eso le empezó a gritar Sanae.

-¡¿Por qué esos ánimos!? ¡Debes ponerte manos a la obra y demostrarle al mundo que no eres esa clase de persona!- Junto con Alex.

-¡Ponte seria, que tengo que vencer a mi madre!- Y con Josefina.

Las tres le estaban enviando ánimos para que se le quitara la flojera de una vez y se concentrará en golpear los bolos como si su vida pendiera de eso. Y Mao al ver que esto, solo dio un gran suspiro de molestia y cogió la segunda bola.

-¡Madre mía, lo que tengo que hacer!- Eso se dijo en voz baja, mientras tiraba la bola hacia la pista. Lo hizo con algo más de ganas que antes, aunque no era lo suficiente para qué parecía que Mao se estaba poniendo serio.

Aún así, para sorpresa de todos e incluso de Mao, la bola alcanzó y derribó siete bolos.

-No me lo puedo creer…- Eso se decía él mismo, incapaz de creer. -¡¿De verdad, he hecho yo eso!?- Ni siquiera creía que iba a tirar ni un mísero bolo. Y a continuación, las tres chicas se echaron encima de él, muy eufóricas:

-Genial, ¡eres genial!- Le decía Alex.-¡Mao eres la mejor!- Le gritaba Sanae. -¡Gracias, muchas gracias!- Añadía Josefina.

Mao les pedía que le soltaran, que le iban a ahogar; además de que les decía que no era para tanto. Martha le aplaudía alegremente, Noemí gritaba de la frustración, mientras la madre de Malan se jactaba de aquello a la de Josefina, y sus maridos intervinieron en el último momento para que no se pusieran a pelear de nuevo. Los hermanos de Josefina mostraron total indiferencia.

A continuación, en la segunda ronda; fue el turno de Martha, por parte del equipo de los Porfirio Madero; y el de Josefina, por parte del equipo de los Malan.

-¡Haz un buen trabajo, Martha!- Eso le gritó con palabras de ánimos la madre de Josefina a Malan, cuándo ésta salía a tirar la bola.

-¡Oye, no le hables de esa forma tan amigable!- Y eso le replicó la madre de Martha, algo molesta de que le dijera algo a su hija. Después de todo, era su hija y no la suya.

-¡Ella está en mi equipo, es normal animarla!- Añadió esto. -¡Además, es una chica muy buena, nada comparable contigo, que eres su madre!- Eso último lo dijo intencionalmente para picarla.

-¡¿Qué intentas decirme con eso!?- Y casi se iban a ponerse a pelear de nuevo, si no fuera por sus maridos, que la detuvieron a tiempo. Los pobrecitos estaban bastante agobiados, al ver cómo sus esposas no podrían ni estar ni un segundo sin ponerse a pelear entre ellas.

Y como era típico de Malan, pues ella tiró bien la bola y tiró casi todas las bolas. Luego, consiguió tirar la última que le quedó y su madre saltó sobre ella, para darle un gran abrazo.

-¡Esa es mi niña!- Eso gritaba llena de orgullo y felicidad.-¡Sabía que lo conseguirías!- Mientras acariciaba su mejilla con la de su hija y ésta le pedía avergonzada que no lo hiciera tan fuerte.

Entonces, la madre de Josefina intervino y dijo molesta. -¡Oye, ella es de mi equipo, no el tuyo!-

-¡¿Tienes algún problema!?- Y ella le replicó con muy mala leche.- ¡Es mi hija, después de todo!-

Los pobres maridos tuvieron que intervenir de nuevo para que no se pusieran a pelearse de nuevo.

A continuación, le tocó a Josefina, quién estaba muy nerviosa. No le dejaba de temblar las manos, aunque las palabras de ánimos de sus amigas y de la madre de Malan. Le molestó muchísimo la actitud de su mamá que actuaba indiferente, la miró con enojo por unos segundos y se preparó seriamente para lanzar un lanzamiento que la dejaría boquiabierta.

-Le enseñaré a mi madre de una vez que yo me esfuerzo siempre…- Eso dijo en voz baja, que nadie escuchó; y con una cara tan seria que dejó algo sorprendido al resto. Al momento, lanzó la bola lo mejor que pudo.

Pero solo pudo derribar dos bolos, lo hizo de nuevo y pudo derribar tres más y en el cuadro abierto fue incapaz de terminar con los demás. Al final, solo llegó a cinco. Pudo con la mitad y sus amigas no paraban de decirle que lo hizo bien, incluso la madre de Malan.

Pero lo que Josefina quería saber era la reacción de su madre, la observó fijamente, incapaz de atreverse si lo hizo bien. Ella, al darse cuenta, dijo esto severamente:

-¡La próxima vez debes esforzarte más!-

Aquellas palabras, que en principio su madre no lo dijo con mala intención, hirieron profundamente a Josefina. Ella se sintió realmente despreciada por su propia madre. Se esforzó duramente, como en aquel difícil examen cuyo resultado provocó todo este problema; y no lo hizo perfecto, pero llegó a derribar la mitad. Por lo menos, quería palabras de ánimos y comprensión de su parte, estaba harta de que le tratará de esa forma tan dura e inflexible.

-¡Yo me esforcé todo lo mejor que pude!- Al final, ella explotó.

Aquel grito se extendió por toda la bolera y rompió el agradable ambiente que había entre las otras personas que estaban disfrutando. Ella le replicó, ignorando a su marido, quién se dio cuenta del error que su esposa estaba cometiendo e intentaba atraer su atención.

-Pues solo derribaste cinco, nada más. Así que no diste lo mejor de ti, después de todo.- Obviamente, esas palabras empeoraron la situación.

-Hago lo que puedo, pero tú siempre, siempre igual…- Y Josefina, incapaz de controlar sus emociones, le chillada violentamente. -Parece que nunca te alegras de mí en cualquier cosa que hago por mucho que me esfuerzo, nunca te parece suficiente.-

Nadie sabía cómo actuar en esta situación, viendo cómo Josefina explotaba y le gritaba realmente llena de ira. Para gran parte de ellos, era la primera vez que veía en ella tal actitud.

-Siempre, siempre igual conmigo…- Empezó a llorar a moco tendido. -¡Yo solo deseaba que estuvieras orgullosa de mí, pero tú, tú…!- Apenas le costaba hablar. -Jamás te he importado.-

-¡Espera, Josefina! ¡Eso no es verdad!- Eso le gritó su madre, un poco conmocionada antes el hecho de que su hija estaba creyendo eso, que era una total mentira.

-Tu madre no piensa eso, ¡hija mía!- Y su padre intervino, mientras intentaba acercarse a ella.

-¡No te preocupes, Josefina!- También lo hizo la madre de Malan.-¡La otra vez lo harás mejor!-

-¡Déjenme en paz!- Pero Josefina los rechazó de forma violenta.-¡No quiero saber nada de esto!- Mientras salía corriendo hacia los servicios para poder consolarse sola.

-¡Mira lo que has hecho, tu hija está llorando por tu culpa!- Eso le gritó la madre de Malan y su marido intervino para hacerla callar:

-No te metas en esto, por favor.- Pero sus palabras fueron ignoradas, porque el grito de la madre de Josefina fue mucho más fuerte:

-¡¿Por qué no te callas!? Eso lo sé, idiota.-

-Si no te pusieran tan dura con ella, no pasaría estas cosas.- El ambiente entre ellas no paraba de calentarse.

-¡Mete tus narices en otra parte! ¡No tienes derecho a criticar mi educación!- Y llegaron al punto de darse un empujón mutuo.

-Por favor, ¡tranquilicen!- Entonces sus maridos atraparon a sus esposas entre sus brazos, esperando evitar una pelea, pero fue en vano. Ellas empezaron a gritarse como locas, lanzándose puyas e insultos.

La incomodidad cundió en los hermanos de Josefina, quienes solo querían quitarse del medio y no saber nada; y entre Mao y las gemelas, quienes no sabían qué hacer. Sentían por una parte ir a buscarla y tranquilizarla pero por otra pensaba que ella solo deseaba estar sola por un rato.

Martha Malan estuvo en silencio durante todo el rato, preguntándose qué podría hacer y revisando profundamente la actitud de la madre de su amiga. Se dio cuenta de que solo intentaba parecer que actuaba indiferente ante su hija, pero en el fondo no era así.

Al tocarle el turno a Josefina, ella mostraba una cara de preocupación, mirando hacia su hija fijamente; como si se preguntaba si ella estaba bien. Aún así, intentaba ocultarlo poniendo una actitud de indiferencia, cuando ella le observaba, a pesar de que movía nerviosamente sus dos manos como señal. Cuando Josefa tiró la bola puso varias reacciones, sobretodo una de leve felicidad, después de que apuntase en el marcador cinco bolos tirados, aunque lo ocultó rápidamente. Al recordar esto, supo que solo intentaba ser dura y estricta con su pequeña, nada más.

Tal vez a su amiga le costaría entender, pero esto era una muestra del amor de su madre.

Y cuando Mao, harto de soportar la situación, se levantó y les dijo a las gemelas: -Voy a ver a Josefina y tranquilizarla. ¡No puedo aguantar esperar aquí!-

Entonces, Martha muy decidida, detuvo a Mao y le dijo: -¡Yo iré! ¡Yo iré a consolar a la lenta simpática!-

FIN DE LA SEXTA PARTE

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s