Centesíma decimasexta historia

Nadezha y los niños de Shelijonia: Tercera parte, centésima decimosexta historia.

— ¡Oye, qué eso era en serio! — Le gritaba Sheldon, mientras  Nadezha le empujaba, a él y a los demás chicos, fuera de la casa. — ¡Estamos muy desesperados, necesitamos una! —

— ¡Déjate ya de bromas! ¡Ni pienso ayudaros solo tener una novia! — Eso le respondió de muy mala leche Nadezha.

Aquella especie cutre de chantaje provocó la furia de Nadezha que echó con mucha rabia a todos los demás niños, salva a su amor Vladimir.

— ¡Por favor, necesitamos una novia! — Tanto Howard Patton como Howard Pershing le suplicaron  desesperadamente. — Todos tienen una, menos nosotros. — Nadezha les respondió lo mismo que antes con una ira de un ogro.

— Eso os pasa por tontos. Por mi parte, no quiero tener novia, estoy bien así como así. — Intervino Jackie y Charlie añadió:

— Tener una novia es una pesadez, así que tampoco quiero. —

— Eso es porque sois unos raros. — Les replicó Sheldon con un tono de burla. — Todo chico que se precie quiere tener novia. —

— ¡Entonces, ¿vosotros dos no queréis novia?! — Les preguntó Nadezha a aquellos dos y estos respondieron afirmativamente la cabeza. Añadió ella: — Entonces, podréis entrar. —

— ¡Eso es una maldita injusticia! ¡Discriminadora, que eras una horrible discriminadora! — Eso le gritaba Sheldon a Nadezha, mientras Charlie y Jackie entraban de nueva en la casa de la rusa, antes de sacarle la lengua.

Nadezha solo respondió esto: — ¡¿Y lo de antes qué ha sido, eh!? ¡No voy a tolerar que me deis un chantaje otra vez, os voy a dar el tortazo de vuestra vida, ¿entendido?! —

Y cerró la puerta violentamente, mientras maldecía muy malhumorada.

— ¡¿Y ahora qué haremos, Sheldon!? — Les preguntaron los dos Howards.

— Pues, lo que mejor se nos da. — Les respondió Sheldon con una gran seriedad, intentando actuar como un gánster de cine negro.

Entonces, se tiraron al césped y empezaron patalear y lloriquear como niños pequeños, mientras gritaban y le suplicaban a la rusa como locos.

Nadezha, que se puso a ver la televisión para ver si algún programa le pudiera quitar el mal humor, aunque todo lo que veía en la caja tonta le ponía mucho peor; empezó a escuchar aquellos gritos:

— ¡¿Qué mierda pasa afuera!? ¡¿Ahora se ponen a montar un escándalo esos malditos estúpidos!? — Eso decía, con ganas de tirarles el mando del televisor pata hacerlos callar.

— A veces, es lo que hacen cuando no consiguen lo que quieren. — Le respondió Jackie, muerto de vergüenza, al ver que tenía unos amigos muy ridículos. Charlie añadió indiferentemente:

— ¡Yo me uno a ellos a veces porque es divertido hacerlo! —

— ¡Ignóralos, Nadezha! ¡Ya se cansarán! — Le replicó Vladimir, que intentaba tranquilizar a su novia. — ¡Siento mucho por el espectáculo que están montando! — Aunque también tenía ganas de destrozarle la cara a Sheldon y a los otros dos por estar molestando de esta manera a su chica.

Y Nadezha hizo caso a las palabras de su novio, cerró las ventanas y subió muchísimo el volumen, mientras se ponían a ver la película más ruidosa posible. Apenas ellos escuchaban el griterío que formaba Sheldon y los dos Howards. Lo que no tenían planeado es que los gritos de aquellos chicos llegaban a oído de los vecinos y estos ni paciencia tenían para soportarlos.

A mitad de película, el teléfono fijo de la casa empezó a soñar. Charlie empezó a gritar como loco: — ¡Está sonando el teléfono! ¡Está sonando el teléfono! —

— ¡Ya, ya lo sé! ¡No tienes que gritarlo! — Le replicó Nadezha, mientras se levantaba. Le molestó un poco, porque no era necesario que le avisara, cuando todos lo escucharon perfectamente.

Tras acercarse y coger el teléfono, preguntó quién era amablemente, sin saber lo que le iba a esperar; y esto le dijeron con muy mala leche:

— Soy el vecino, ¡y haz callar a esos estúpidos niños que están en tu jardín gritando! ¡Mi esposa está enferma, quiere dormir y no puede por culpa de esos subnormales! —

Sus gritos casi destrozaron los oídos de Nadezha, que tuvo que apartarlos por unos momentos del auricular; además de que esto también provocó protestas de su esposa, que la rusa oyó débilmente, mientras el marido se disculpaba por su tono de voz.

— Pero si esos chicos…— Nadezha intentó explicarle la situación, pero el vecino ni se molestó en escucharla, dándole un ultimátum.

— ¡No hay excusas que valgan! ¡O los callas o llamo a la policía! — Y tras esto dicho, cortó la llamada tajantemente.

— ¡¿Qué pasa, Nadezha!? — Preguntó Vladimir, preocupado. — ¡¿Qué quería ese anciano!? Porque se nota que lo es por los gritos de cascarrabias que tiene. — Soltó Jackie. — ¡Tengo hambre!  — Añadió Charlie, diciendo una cosa totalmente fuera de lugar.

— ¡Malditos idiotas! ¡Ya me han metido en problemas por su culpa! — Comentó Nadezha, llena de furia y ganas de tirarles agua fría a Sheldon y a los otros dos por haber molestado a sus vecinos.

Nadezha soltó el teléfono y se dirigió hacia la puerta, siendo detenida por Charlie, que se puso delante suya y le dijo:

— ¡No puedes salir! ¡Si sales, entonces ellos ganarán! ¡Te vencerán unos perdedores! ¡No es nada bonito perder antes unos perdedores! —

— ¡Esto no es cuestión de ganar o perder! ¡Si no dejan de hacer el tonto, llaman a la policía! ¡Y ya tengo suficiente problemas con estos estúpidos para que traigan agentes de la ley a mi casa! — Le replicó Nadezha, antes de añadir, con una sonrisa que no presagiaba nada bueno para Sheldon y compañía: — ¡Además, si eso es lo que quieren, entonces les ayudaré! ¡Pero se arrepentirán de pedirme ayuda! —

Ahí los chicos se dieron cuenta de que Nadezha tenía un plan para aquellos tres y se compadecieron de ellos. Charlie se quito alegremente del medio y la rusa salió hacia la puerta, gritándoles esto:

— ¿Pueden parar de hacer esta estúpida payasada? ¡¿No os da vergüenza comportaros como bebés!? —

— ¡¿Así que ya te has rendido, no!? — Gritó Sheldon con tono victorioso, mientras se levantaba del suelo y dejaba de lloriquear y patalear.

— Tal vez…— Le respondió Nadezha de forma dudosa y Sheldon y los dos Howards empezaron a celebrarlo, gritando a lo grande:

— ¡Hemos ganado! ¡Toma esa, Nadezha! —

— ¡Mejor vuelvo a casa! — Añadió la rusa muy molesta, mientras volvía a casa e iba a cerrar la puerta.

— ¡Espera, espera, no te vayas! ¡Solo era una pequeña bromita! — Sheldon le suplicó desesperadamente, y los otros dos le dieron la razón.

Sin ganas de discutir, soltó estas palabras con voz autoritaria:

— Vale, vale, ¡ahora, entrad de una maldita vez! — Y ellos hicieron caso, yendo a toda velocidad hacia a la puerta.

— Y bueno, bueno…— Le preguntó Sheldon, después de entrar en la puerta. — ¡¿Cuándo nos vas a buscar novia!? — Él no se esperaba esta respuesta:

— ¡¿Crees que va a ser tan fácil!? — Sheldon se puso a temblar y solo pudo responder moviendo la cabeza afirmativamente. — ¡Pues eso ni te lo crees tú! Os voy a preparar concienciadamente día y noche para que seáis personas de provecho. No os voy a buscar una novia, no quiero que una pobre chica os tenga que soportar tal como sois ahora, porque nadie, absolutamente nadie; os aguantará. Ni estáis preparados para mantener una relación seria ni nada parecido. ¡Así que os daré un entrenamiento estricto y aprender todo lo necesario para poder tener una novia y no joderlo en el proceso, más o menos! —

Y tanto los dos Howards como Sheldon empezaron a arrepentirse de haberle pedido que les buscara novia, querían salir corriendo de allí.

— Bueno, ya pensándolo mejor…— Le replicó Sheldon, mientras intentaba quitarse del medio.  — ¡Prefiero estar soltero! —

Pero Nadezha le detuvo y con una voz que estremeció muchísimo al chico, añadió: — ¡No te dejaré escapar, después de toda esa escenita que habéis mostrado! —

Unos varios minutos después, Nadezha se presentaba en el salón con una pizarra portátil que misteriosamente se encontraba en el garaje de la casa.

Aunque quería obligar a Sheldon que llevará esa cosa, para fastidiarlo; al final, no pudo negarle a Vladimir que, por caballerosidad, se propuso como voluntario.

— ¡¿Vas a dar una clase!? — Le preguntó Charlie a Nadezha.

— ¡Oye, ya tenemos clases de lunes a viernes! ¡Ocho horas cada día! ¡¿Y ahora quieres enseñarnos como hacer una novia, con pizarra incluida!? — Protestó Sheldon con cara de horror.

Nadezha le ignoró olímpicamente, mientras cogía una tiza y se ponía a escribir en la pizarra “¿¡Por qué quiero tener novia!?” en ruso.

— ¡Vamos a ver! Esto será lo primero, ¡¿por qué queréis tener novia!? ¡¿Qué os motiva para desearlo!? ¡Decirlo! — Eso gritaba Nadezha como si fuera una profesora, mientras rodeaba con un círculo aquella frase. Nadie pudo tomarse aquellas palabras en serio.

— ¡¿Sabes que esto es ridículo, no!? — Le replicó Sheldon con un tono muy burlesco.

— No tanto como lloriquear y patalear en mi jardín como un bebé. — A todos los demás aquel comentario les hizo muchísima gracia, haciendo callar a Sheldon, muerto de vergüenza.

Nadezha continuó hablando: — En fin, decirlo, ¡¿por qué queréis una novia!? —

Y la respuesta que recibió fue el más absoluto silencio, ninguno de los tres que querían novia se atrevían a decirle algo, como si no supieran decirle la respuesta o temían soltarlo. Tras esperar unos minutos de puro silencio, ella se cansó y abrió la boca:

— ¡¿Qué os pasa!? ¡¿No sabéis acaso por qué queréis novia o qué!? —

— No exactamente, pero… — Soltó Sheldon con voz dudosa. — Tal vez, eso podría… —

— Eso podría enfadarme, ¿¡verdad!? — Le interrumpió Nadezha. Sheldon con mucho nerviosismo le respondió afirmativamente, moviendo la cabeza.

En verdad, ella ya sabía desde hace rato que los motivos que tenían debían ser muy estúpido, así que ya estaba preparada. Incluso tenía tanta seguridad en eso que decidió soltar esto.

— A ver que lo adivine…— Entonces, Charlie levantó la mano, como hace un alumno cuando el profesor pide voluntarios. Nadezha, algo molesta por la interrupción, le preguntó: — ¿¡Y tú qué quieres ahora!? —

— Yo quiero adivinarlo. —  Le decía compulsivamente. — ¡Déjamelo a mí, por favor! — Y Nadezha decidió darle aquel honor.

Charlie se levantó del sofá y empezó a caminar de forma majestuoso, como si fuera un rey que iba a sentarse para recibir su trono. Al ponerse delante de la pizarra, miró hacia sus amigos y se preparó para decir un discurso, o eso parecía porque ni lo que dijo servía para escribir tres líneas:

— ¡La razón por la que ellos quieren novia es solamente para meterle el pito! — Y con esto dicho, volvió a sus asientos.

Todos se quedaron en silencio, nadie había pensando que Charlie lo dijera con aquellas palabras. Pasó casi unos minutos, para que alguien se atreviera a hablar:

— Bueno, no es una buena manera de decirlo, pero dice lo que pensaba. —

Nadezha sabía que ellos solo querían tener novia solo para tener sexo, eran tan simples de mente que obviamente uno podría concluir eso.

— ¡¿Tú crees que solo queremos novia porque queremos dejar de ser vírgenes!? — Le replicó Sheldon muy molesto, aunque luego tuvo que admitirlo: — Pues la verdad es que sí, tiene razón. —

Howard Patton y Howard Pershing tuvieron que confesar que eso era cierto. Todos se quedaron mirándoles, diciéndole con la mirada que era bien obvio lo que quería.

— Lo sabía, ¡mira que lo sabía! — Lamentó Nadezha, mientras suspiraba de puro fastidio. Dio una pausa de unos pocos segundos, que provocó que los tres se sintieran aliviados, ya que no se puso hecha una furia.

Era solo la calma antes de la tormenta, porque ella gritó esto de golpe, mientras escribía violentamente en la pizarra la palabra “objetivación”:

— ¡¿Sois idiotas o qué!? ¡¿No os dais cuenta de que es la peor razón para querer tener una novia!? ¡¿Solo queréis una pobre chica para penetrar su vagina!? ¡¿Qué creéis que somos las mujeres, vaginas andantes o qué!? —

Aquellas palabras dejó en silencio a todo el personal, pero Sheldon abrió la boca para soltar alguna respuesta, pero todos los demás chicos le taparon la boca rápidamente, porque sabía que iba a decir alguna burrada. Nadezha siguió hablando, esta vez de forma más tranquila:

— Me imagino que no solo quieren tener novia por esa razón. — Y ella rectificó aquella frase. — Más bien, espero que tengan alguna otra razón para no decepcionarme. No sé, que se sienten solos, o algo parecido. Pero, en fin,… —

Entonces, se calló y se puso a pensar durante unos cuantos segundos. Se estaba preparando para explicarles algo que deberían saber.

— De todas maneras, esa es la peor razón para querer novia posible. — Le replicaron que ya lo había dicho. — Es para que os meta bien en la cabeza. ¿¡Y sabéis el por qué!? — Osaron responderla, pero se callaron al ver la cara de seriedad que ponía. — Estáis objetizando a las mujeres, solo las queréis para dar rienda a vuestras frustraciones sexuales, ¡¿y creéis qué ellas os dejarán ser tratadas como objetos!? Ninguna persona cuerda se dejaría hacer tal cosa, a nadie le gusta que le traten de esa forma. Si tenéis ese pensamiento no solo le haréis daño a la pobre chica, sino a vosotros mismo. Os mandaran a la mierda y vosotros estaréis lloriqueando como bebés, maldiciendo a las chicas porque no se dejaron ser tu objeto. ¡¿Lo entendéis!? —

Nadie se atrevió a darle una respuesta, así que Nadezha tuvo que repetir lo último con un gran grito: — Lo repito de nuevo, ¡¿lo entendéis!? —

Sheldon y los dos Howards, con mucho nerviosismo y temblando como flanes, le movieron la cabeza afirmativamente. Los demás empezaron a aplaudir a Nadezha por su gran discurso, algo que le puso muy roja.

— ¡Vale, vale, qué no es para tanto! — Les decía Nadezha a los chicos que le aplaudían. Eso solo provocó que hubiera más alabanzas y que Vladimir añadiera que por eso la quería mucho. Para no notar lo colorada que estaba, decidió seguir hablando: — Ya que habéis entendido esto, creo que puedo empezar con el verdadero entrenamiento. —

— ¡Espera, espera! ¡¿Esto no es el entrenamiento!? — Le preguntó Sheldon, muy consternado.

— No, es solo un pequeño calentamiento. Ahora viene el verdadero entrenamiento— Puso una cara diabólica que casi provocó que los chicos se mearán del susto. — ¡¿Estáis preparado!? —

Tragaron la saliva, a punto de soltar un chillido de terror. No quería ser sometidos a un entrenamiento que parecía que iba a ser muy infernal.

FIN DE LA TERCERA PARTE

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