Centesíma decimasexta historia

Nadezha y los niños de Shelijonia: Cuarta parte, centesima decimosexta historia.

Dos días después, tras volver del instituto, Nadezha se puso a leer un libro cuyo título era Doctor Zhivago cómodamente, acostada en el sofá. Para su desgracia, aquella tranquilidad se terminó cuando ella empezó a oír como tocaban compulsivamente y de una forma desesperante el timbre, mientras escuchaba chillidos que le pedían que abriera la puerta rápido. Enseguida supo quienes eran.

— ¡Ya voy, ya voy! — Gritaba Nadezha, mientras se levantaba del sofá, maldiciendo el hecho de haber sido interrumpida en su lectura. — ¡Dejen en paz el maldito timbre, que lo vais a romper! —

Al abrir la puerta, se quedó de piedra. Ante ella, parecía que había una niña que le resultaba familiar. Llevaba dos coletas, una camiseta de color rosa con un dibujo infantil de un animal, diciendo en inglés “Las chicas también somos leonas”; y una faldita azul. Detrás, se encontraban Sheldon, Charlie y los dos Howards.

— ¡Nadezha! — Pero, al oír la voz de esa “niña”, se dio cuenta de que era Jackie, a quién habían travestido. Eso le recordó rápidamente a Mao.

El pobre estaba llorando a mares, así que obviamente se dio cuenta de que le habían obligado contra su voluntad.

— ¡¿Qué te han hecho!? — Le preguntó. El pobre estaba llorando a mares, así que obviamente se dio cuenta de que le habían obligado contra su voluntad.

Entonces, intervino Sheldon, mostrando mucha indiferencia hacia los lloriqueos de su amigo:

— ¡Oye, no es para tanto! ¡Tú dijiste que si queríamos encontrar novia, pues lo primero era poder hablar con las chicas! ¡Y aquí tenemos una! —

Entonces, Nadezha recordó el hecho de que terminó explicándoles que el primer paso para tener novia era poder mantener conversación normal y corriente con una chica. Antes que buscarse novia, tenían que hacer amigas, tener simple amistad, sin intención de conquistar ni nada parecido.

Aunque lo dijo de forma clara y concisa, con dudas sobre si eso podría ser ayudarles en ser mejores personas o ser más sociales y menos nefastos, creía que le ignorarían y se olvidarían de ese asunto de tener novias.

Y ahora se encontraba con esto, se arrepintió mucho de darles esos consejos en vez de unos cuantos buenos tortazos en la cara.

— ¡¿A qué está guapísima!? — Añadió Charlie, solo para mandar más leña al fuego.

Las palabras de Sheldon y Charlie hicieron a Jackie reaccionar de esta manera:

— ¡¿Cómo qué una chica!? — Con enfado, le piso fuertemente al pie de Sheldon, que dio un gran chillido. — ¡Vete a la mierda! —

Sheldon le gritó por qué no le había pisado el pie a Charlie, Jackie no le contestó, mientras entraba en la casa rápidamente, y Nadezha le dijo seriamente que se lo merecía.

— Ellos siempre me hacen lo mismo, me hacen disfrazarme de chica para que se crean que pueden estar con una. — Eso gritaba furiosamente Jackie, mientras se sentaba en el sofá.

— ¡¿En serio, de verdad te hacen eso!? — Replicó Nadezha, en una mezcla de repulsión y estupefacción. No se podría creer lo desesperados que podrían llegar estos chicos.

— Solo es un juego de niños. — Intervino Sheldon, con la intención de suavizar la situación. Y una almohada chocó contra su cara.

— ¡Cállate, idiota! — Estaba realmente furioso. — ¡Te parto la boca si la vuelves a abrir otra vez! —

— Siempre se burlan por mí por parecer una chica. — Y le siguió hablando a Nadezha. — Y va el tonto este y me obliga a poner esto, solo porque es un guarro que se desmaya si ésta cerca de una. —

— Yo recuerdo que una vez intentó besarle a Jackie, cuando estaba disfrazado de niña.  Le dio una patada en toda la cara que le rompió la nariz. — Y Charlie intervino de nuevo, solo para empeorar la situación.

— Bueno, algunas cosas ocurrieron. — Rió nerviosamente, con ganas de taparle la boca a su presunto amigo. Luego, las miradas acusadoras le pusieron a la defensiva: — Pero yo solo lo hacía porque se parecía a una niña, solo eso. A mí me gustan las niñas, es la pura verdad. —

Todos se callaron, a pesar de que seguían dudando sobre su sexualidad. Nadezha quiso cambiar de tema y preguntarles si Vladimir había ido a clases, ya que éste le comunicó por la mañana muy temprano que tenía fiebre; pero Jackie no la dejó, quería hablarle de toda la frustración que había tenido con este tema. La rusa tuvo que dejar que se desahogara con ella.

— Vale, vale, lo entiendo. Debe haber sido muy fastidioso. — Añadió Nadezha, cuando vio que ya tenía la oportunidad de terminar con aquella conversación. — Pero es que…— Aún así, a Jackie le quedaba mucho por hablar, pero la rusa, cansada de estar escuchando desde hace más de media hora, decidió poner punto y final: — ¡No te preocupes! Si estos idiotas te hacen lo mismo, les haré disfrazaré de princesitas y se pasearán por la toda maldita ciudad. —

Los demás chicos, al oír esas palabras, se quedaron totalmente paralizados, mientras se imaginaban con todo el terror del mundo yendo por el centro de Springfield, disfrazados de chicas, siendo la burla de todo el mundo.

Al no notar alguna reacción, con voz autoritaria les soltó esto: — Entonces, espero que no le hagáis más estas cosas, ¡¿entendido!? — Ninguno tuvo la osadía de decirle que no.

— Bueno, ¿¡y Vladimir ha ido a clases!? Me dijo esta mañana que le entró mucha fiebre. — Y luego, ella cambió de tema, preguntándoles lo que ella quería saber con un tono de preocupación.

Tardaron unos segundos en dar una respuesta, en darse cuenta de algo que no habían notado durante todo el rato que estuvieron en la escuela.

— ¡Ni me había fijado que Vladimir no había venido a clases! — Gritó muy sorprendido Sheldon. — ¡Qué suertudo! Yo también quiero faltar a clases. — Protestó Charlie. — ¡Es verdad, él no ha venido a clases! — Añadió Pershing, boquiabierto. — Nos habíamos olvidado completamente de él. — También Patton, que tenía la misma reacción. — No estamos en la misma clase, así que no me di cuenta. — Finalmente, esto lo dijo Jackie.

— ¡¿Y vosotros sois sus amigos!? — Añadió Nadezha, tras dar un suspiro de decepción y de estupefacción. Le dio pena su novio por tener a unos amigos que ni siquiera se daban cuenta de cuando faltaba clases o no.

A continuación, ella decidió llamarle por teléfono, para saber cómo estaba su querido novio:

— Pues ya me encuentro algo mejor, aunque sigo con fiebre y tengo que seguir en cama. — Eso le dijo un Vladimir, después de contestar la llamada y que Nadezha le preguntará cómo estaba; que se le notaba feliz, a pesar de que no paraba de toser.

— ¡Qué fastidio! Ojala te recuperes pronto…— Vladimir le dio las gracias. Luego, añadió Nadezha: — ¡¿Puedo visitarte!? — Él le respondió que no hacía falta, que no desearía contagiarla. Entonces, notó algo.

— ¡¿Y qué es todo ese ruido!? — Le preguntó a Nadezha, mientras oía levemente lo que parecían gritos.

— Son tus amigos, han aparecido por aquí a dar la lata de nuevo. — Le contestó muy molesta, mientras le pedía a Jackie y a Sheldon que se callarán. Por unos estúpidos comentarios del segundo, el primero quería golpearlo y éste salió corriendo, mientras gritaban como locos.

— ¡¿Cómo!? ¡No me han dicho nada! — Gritaba muy sobresaltado Vladimir. — ¡Iré a tu casa enseguida! —

— ¡Espera, Vladimir! Estás enfermo, no puedes levantarte de la cama…— Nadezha le intentó cambiar de idea, pero la llamada se cortó.

Con el miedo de que se pusiera peor de lo que estaba, se dirigió hacia la calle para ir a su casa y detenerlo. Pero ella fue la detenida, ya que Sheldon se interpuso en su camino:

— ¡Ayúdame, que éste me quiere matar! — Le gritaba desesperadamente, mientras huía de un Jackie enfurecido, que le soltaba esto:

— ¡Solo te daré una paliza para que dejes de ser tan estúpido! —

— ¡Yo te apoyo, a ver si éste se vuelve más inteligente! — Añadió Charlie, quién estaba disfrutando de la escena. Sheldon le empezó a insultar y Jackie se los devolvía por parte de su amiga. El caos se apoderó del lugar, con todos los niños gritando tonterías e palabras malsonantes.

— ¡Tranquilizaos, tranquilizaos, que tengo un asunto muy importante que resolver! ¡Maldita sea! — Y Nadezha diciéndoles que se callaran sin éxito.

Al final, observando el hecho de que no se callaban con esas palabras, ella respiró e inspiró aire, preparándose para soltarles el grito más terrorífico que podría haber en aquellos momentos:

— ¡Callaos de una maldita vez, o todos vosotros recibiréis una paliza de mi parte! — Y fue tan fuerte y aterrador que se oyó por todo el barrio y casi la dejó afónica. Los chicos se callaron subidamente, parecía como si ellos hubieran sido paralizados o petrificados por aquel chillido.

Al dar Nadezha un suspiro de alivio, cuando notó por fin paz y tranquilidad, alguien tocó el timbre de su puerta. Supo enseguida quién era, totalmente sorprendida de que hubiera llegado tan pronto a su casa. Corrió velozmente hacia la puerta y la abrió.

— ¡Oh, Dios Santo! — Y se encontró con un Vladimir con muy mal aspecto, que no dejaba de estornudar y toser, y con una mascarilla que le tapaba la boca. — ¡Se te nota que has cogido un resfriado muy fuerte! ¡¿Por qué te has salido de la cama!? —

— Eso le dije yo, que solo te haría preocupar.  — Y a su lado estaba el padre de Vladimir, con una cara que decía claramente que se arrepentía de traerlo. — Lo siento mucho, pero no paró de insistirme. No sé qué mosca le ha picado, la verdad. —

— ¡No os preocupéis, estoy bien! — Eso les replicaba con amabilidad, antes de toser dos o tres veces fuertemente. Luego, se dirigió hacia sus amigos, con algo de enfado en su rostro: — ¡¿Y vosotros ni siquiera tenéis la consideración de decirme que iban a visitar a Nadezha!? —

Todos ignoraron sus palabras, hicieron como si no lo hubieran escuchado. Incluso Charlie empezó a silbar para dejarlo lo más obvio.

— No se callen. — Protestó Vladimir, quién apenas se ponía en pie. — No puedo permitir que le den la tabarra a mi novia, mientras yo estoy enfermo. No solo lo hago por ella, sino por vosotros, que os podrían mandar rápido al hospital si la enfurecéis mucho. — Nadezha se preguntó qué tipo de imagen tenía él de ella, porque no se creía que era tan violenta.

Entonces, Vladimir, quién iba a decirle a sus amigos unas cuantas cosas, se dio cuenta de de algo. Empezó a observarlo detenidamente, antes de soltar esto: — Jackie, ¡¿eres tú!? ¡¿Qué haces disfrazado de chica!? —

En todo este rato, Jackie aún estaba travestido de niña y casi le dio algo cuando Vladimir le reconoció,  preguntándolo delante de su padre.

Unos minutos más tarde, el padre de Vladimir se fue, después de pedirle a Nadezha que le cuidará, ya que éste no quería volver a su casa por nada del mundo. También quería preguntar sobre el hecho de que uno de los amigos de su hijo estuviera travestido, pero aparentó no haberse dado cuenta y no decir algo que podría ser tildado de homofóbico o transfóbico.

— ¡Ay, qué vergüenza! ¡Ahora el padre de Vladimir piensa que soy raro! ¡Y después se lo dirá a su esposa y todos pensarán cosas malas de mí! —

Jackie, quién estaba sentado en el sofá, lloraba amargamente, como si hubiera llegado el fin del mundo; mientras se imaginaba como todo los niños se pusieran a burlarse cruelmente de él. Ocasionalmente, también soltaba insultos o maldiciones hacia a Sheldon, el cual intentaba replicar algo pero Nadezha le tapaba la boca para que no dijera más tontería:

— ¡No te preocupes, de todos modos, los de la clase ya sospecha de ti! —

Aunque no le dio tiempo tapar la boca de Charlie que, en un intento de animar a su amigo, soltó esto con toda la alegría del mundo. Por supuesto, a Jackie no le gustó nada aquel comentario y le tiró una almohada, que fue esquivado y terminó en la cara de Sheldon, que cayó al suelo como mosca.

Aunque Charlie tenía razón, Jackie era motivo de broma y burla por parte de sus compañeros que no dejaban de compararlo con una niña; aunque era bastante despistado para darse cuenta del trato que le daban.

— ¡Por favor, no tires mi almohada! — Le replicó algo molesta Nadezha a Jackie, mientras lo recogía del suelo. — ¡Ahora que esto ha aterrizado en su cara, tendré que lavarlo! — Añadió ella, poniendo cara de asco. Sheldon protestó por esas palabras, pero todos le ignoraron cruelmente.

— De todas formas, podrías haber evitado esto, si te hubieras quitado esa ropa. Podrías haber utilizado alguna ropa que tengo yo de Vladimir en la casa. — Le decía Nadezha a continuación. — Si no quieres que nadie más te vea, deberías cambiarte de ropa y quitarte las coletas. —

— ¡¿Pero qué dices!? ¡Me veo muy lindo vestido así! Me daría mucha pena quitarme esto ahora. Quiero tenerlo puesto un rato más. —

Eso decía Jackie, mientras se levantaba del sofá y empezaba a posar y dar vueltas como una bailarina para mostrar lo bien que le quedaba la ropa.

Todos se quedaron boquiabiertos, al ver que, después de montar un drama por esto de ser travestido a la fuerza, no quería quitárselo. A Nadezha casi le daba dolor de cabeza, intentar comprender aquel cambio de actitud.

— Y ya que estoy así, ¡¿no deberíamos hacer eso de una maldita vez!? —

A continuación, Jackie añadió estas palabras, provocando que los demás le preguntaran qué intentaba decir. Dio un pequeño suspiro de molestia, antes de sentarse de nuevo en el sofá y explicarlo:

— ¡¿No me disfracé de chica para que ustedes pudieran aprender a hablar con una de verdad!? ¡Pues vamos a hacerlo de una vez, ¿no?! —

Sheldon y los dos Howards respondieron afirmativamente con la cabeza. Los demás ya estaban demasiados confundidos para intentar entender si a Jackie le molestaba vestirse como una chica o no, sobre todo Nadezha, que mentalmente dijo que “no hay quién entienda a este chico”.

El primero en actuar sería Sheldon, a pesar de que Jackie intentó convencer a los demás para que éste no fuera el primer lugar. Al final, con bastante desagrado, le dijo que viniera hacia él y empezaran con la práctica de una vez.

— ¡Hola! ¡¿Cómo estás!? — Habló Jackie, poniendo una voz femenina, mientras Sheldon se sentaba a su lado. Iban a simular una cita, la cual no estaba empezando con bien pie, ya que éste no decía nada.

— Supongo que todo te está yendo muy bien. — Añadió Jackie, con el vano intento de seguir con su conversación para animar a Sheldon.

Éste solo estaba sentado como si fuera una estatua, parecía petrificado. Un enorme nerviosismo se había esbozado en su cara, poniendo una sonrisa forzada muy fea.

— Yo también estoy muy bien, sabes. — Decidió seguir hablándole para animarle a decir algo. — El otro día me ascendieron en mi trabajo ¡Soy una secretaria, ¿sabes!? Uso trajes muy lindos y todos mis compañeros son muy buenas personas. El jefe también, nos paga bien y nos invita a comer. ¡¿Y tú en qué trabajas, por cierto!? —

Pero la respuesta que recibió fue el silencio y una mirada incómoda de un Sheldon que no paraba de mirarle las piernas. A Jackie le estaba dando un enorme repelús esa reacción, pero no era el único.

— ¡¿Ahora qué te pasa!? ¡Hace un momento, estabas hablando con él con toda la naturalidad del mundo! — Nadezha le gritó a Sheldon, harta de esperar a que éste no reaccionara.

— Es que es muy difícil. Me lo estoy imaginándolo como una mujer y me paralizó del miedo. — Le replicó a la rusa.

— ¡Entonces, lucha contra ese miedo! — Ella sorprendió a todos con estos inesperados ánimos que le dio a Sheldon. — ¡Dile algo, lo que sea! —

— ¡Lo intentaré! — Y decidió llenarse de valentía, de dar el primer paso para poder relacionarse con una chica, para tener una novia.

— Volveré a preguntar… ¡¿a qué te dedicas!? — Le preguntó Jackie de nuevo.

Sheldon se le quedó mirando fijamente a Jackie, con una obvia mirada de pervertido que le hizo tragar saliva al pobre chico, con miedo de que se le abalanzará sobre él con intenciones perversas.

Y así pasaron unos cuantos momentos que parecieron eternos y tensos, que mantuvo a todos a vilo, esperando cuál serían la reacción de Sheldon. En cierta manera, se estaban imaginando lo que iba a hacer y deseaban que no lo hiciera, que sus temores no se convirtieran en realidad. Incluso Nadezha empezó a rezar, algo que fue en vano.

Sheldon poquito a poco acercó su mano para tocar los muslos de Jackie, que, al notarlo, soltó esto:

— ¡¿Qué hac…!? — No pudo terminar la frase, porque se le saltó encima como un león, decidido a hacerles cosas nada decentes. Lo próximo que hizo Jackie fue dar un grito de horror.

— ¡¿Qué haces, estúpido de mierda!? — Eso le gritaba Nadezha, que le detuvo a tiempo, y ahora le estrujaba la cabeza con sus puños con una gran furia. — ¡Tenias que hablar, mantener una estúpida conversación! ¡Maldito animal! —

— No ha sido culpa mía, Jackie me ha provocado. — Sheldon intentaba exculparse, pero solo emporaba la situación. — ¡Por favor, detente, que me vas a destrozar la cabeza! —

Mientras Nadezha le castigaba a Sheldon por la gran burrada que cometió, los demás le miraban con mucho asco.

— Me pregunto cómo podemos ser amigo de ese… — Le decía Patton a Persing. Y éste le respondía: — Cierto. Me da vergüenza ser su amigo. —

— ¡No te preocupes, ese idiota no lo hacía por mala intención! — Por su parte, Vladimir, a pesar de que apenas tenía fuerzas, le intentaba animar a Jackie, quién estaba llorando. — ¡Ya no hará eso de nuevo! Nadezha se lo está dejando bien claro. —

Entonces, Charlie, quién observaba tranquilamente la escena, se dio cuenta de una cosa. No hacían falta que travistieran a Jackie para pasarse por una niña, ya que, desde el principio, tenían una chica con ellos para practicar, cuyo nombre era Nadezha, que además nadie tenía ningún problema para relacionarse con ella. Pero en vez de comunicarles tal descubrimiento, se calló, porque le daba mucha pereza.

FIN DE LA CUARTA PARTE

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