Centesíma decimasexta historia

Nadezha y los niños de Shelijonia: Quinta parte, centésima decimosexta historia.

— En fin, eso lo que pasa. Sinceramente, me da cosa haberte metido en esto, pero estos idiotas son muy pesados y creo que eres la única chica que podría tolerarlos. —

Estas palabras eran de Nadezha que, a regañadientes, estaba hablando tranquilamente con alguien en el salón. Esa persona le respondió con esto:

— ¡No te preocupes! Lo haré encantada, siempre es bueno ayudar a personas con problemas de personalidad y socialización. —

Lo dijo con una sonrisa, dejando claro que estaba bien contenta por haberle dejado tal honor. Aquella chica no era nada más ni nada menos que Martha Malan, entendiendo que lo que hacía Nadezha era una especie de terapia  psicológica y deseaba participar en él.

Nadezha le pidió ayuda a Malan, después de que los chicos le pidieran a ella sin parar que trajese a alguna amiga suya para poder practicar con una chica de verdad, ya que Jackie se negaba a hacer aquel papel. Y, aunque Charlie les intentaba decir que podrían usar a la rusa, sin mucho éxito; ésta tuvo que ceder, a pesar de que no quería que ninguna de las chicas que conocía tuviera algún trauma por culpa de aquellos idiotas. Al final, eligió a Martha, creyendo que ella podría soportarlos bastante bien. La llamó y la trajo a casa a explicar le situación.

— ¡¿Y entonces, cuándo vamos a hacerlo!? — Le preguntó a continuación, muy ansiosa. Nadezha le respondió que cuándo ella quisiera.

— Pues hoy mismo…— Esas palabras de Malan le dejaron sorprendida, no se lo esperaba.

A continuación, llamó a Vladimir, a quién le encargó la misión de distraer a los chicos para que no vieran a Malan. El pobre, que lo estaba pasando fatal, soportando las ocurrencias de Sheldon y de Charlie; recibió con alegría la llamada de su novia. Después de contestar, mientras les pedía a sus amigos que no le molestasen, ya que intentaban escuchar la conversación; exclamó esto, cuando la rusa le explicó cómo fue su charla con Martha:

— ¡¿En serio, ha aceptado tan rápido!? — Nadezha le dijo que sí. — ¿Y entonces, lo hacemos? — Su amor añadió que no tenía más remedio, así que podría traer a los chicos a la casa. Vladimir cumplió la orden.

— ¡¿Y qué clase de chica es, es una de verdad!? ¡¿Cómo es su aspecto, está buena!? Espero que éste muy buena. ¡¿Y cómo es su personalidad!? Espero que sea muy tímida, pero luego una fiera en la cama. ¡¿Y…!? — Sheldon no paraba de hablar, estaba tan entusiasmado por la idea de conocer a una chica que no paraba de preguntarle a Vladimir, mientras su imaginación no dejaba de mostrarle cómo sería aquella persona. Al final, provocó que el novio de la albina se hartara de él:

— ¡Cállate, por favor! ¡Solo vas a practicar a hablar con ella! ¡No es una primera cita ni nada parecido! — Eso gritó totalmente furioso, ya le dolía la cabeza de tanto escucharlo.

— ¡Qué aguafiestas eres, Vladimir! ¡Cómo tú tienes novia, me tratas como una escoria…! — Y Sheldon protestó desagradablemente, provocando que su amigo, que se preguntaba cómo podría tener una amistad con alguien así, le dio un buen golpe en la cabeza. Él le exigió a gritos por qué le hizo eso, pero Vladimir no le dijo nada.

— Es que haces mucho ruido, para luego no hacer nada. Como el dicho ese del perro. — Aunque Charlie aprovechó para replicarle.

— ¡¿Perro labrador, poco mordedor!? — Como él no se acordaba de forma exacta, Jackie le dio una pequeña empujón, soltando esas palabras.

Charlie movió la cabeza afirmativamente y todos se sorprendieron por lo acertado que estaba. Sheldon se iba a quedar petrificado desde el primer momento en que le vería la cara a aquella chica.

— ¡¿Y si ella es muy fea!? — Y las dudas, mientras ignoraban los quejidos de Sheldon, empezaron a surgir entre los dos Howards. — ¡Seguro que Nadezha habrá cogido a una horrible porque las demás no quisieron! —

— Sois feos también, así que no deberíais decir esas cosas. — Les replicó Jackie, muy molesto por aquellas palabras. Fue una respuesta tan agresiva y desagradable que los hundió fuertemente, lo sintieron como si le hubieran apuñalado en el corazón.

Entonces, para que no estuvieran tan molestos con la identidad de la chica con quién iba a practicar, Vladimir decidió decirles esto: — En verdad, ya la conocéis. Bueno, nunca habéis hablado con ella en persona, pero está en nuestra clase. — Aunque no se atrevió a revelarles su identidad.

— ¡¿Espera, en serio!? — Le gritó con mueca de terror Sheldon. Vladimir le dijo que sí, que era en serio. Luego, soltó con mucho pánico: — Pero, pero, ¿¡qué has hecho!? Cuando nos vea, saldrá corriendo, porque ya nos conoce. — Él sabía que todas las chicas de su clase y de otras más no se le acercaban ni un metro. Se puso extremadamente nervioso, al igual que los dos Howards, que empezaron a temblar como flanes.

— De todos modos, ella se ha ofrecido. Si no quieren hacerlo, pueden decirlo. — Sorprendido por sus reacciones, soltó esto.

— ¡No, no y no! — Le gritaron de golpe los tres. No querían perder aquella gran oportunidad. — ¡Ya que hay una chica conocida que se ha ofrecido a ayudarnos, entonces no podemos defraudarla de este modo! —

Vladimir decidió callarse, al ver que ni ellos mismos sabían lo que querían, a pesar de que los chicos le empezaron a preguntar sobre la identidad de la niña, la cual mantuvo en secreto hasta llegar a la casa de Nadezha.

— ¡Buenas tardes, sé que ya me conocen, pero déjenme presentarme! ¡Soy Martha Malan, estoy muy encantada de participar y espero poder ayudaros en superar vuestra extrema timidez hacia las chicas, aunque sea algo! —

Al entrar en la casa de la albina, lo primero que se encontraron era con la chica que fue considera hasta hace poco como la más perfecta y popular de todo el colegio. Ella les recibió con una gran sonrisa que, junto a su belleza, deslumbró a los presentes, era tan brillante que creían que se iban a quedar ciegos por haber contemplado tal maravilla. Ellos se quedaron totalmente boquiabiertos, incapaces de reaccionar por varios segundos, salvo Vladimir, que, después de saludarla, se lanzó a Nadezha para darle un gran beso y un amoroso abrazo. No se lo podrían creer, jamás de los jamases imaginarían que Martha Malan, con la cual ni siquiera se atrevían a acercarse, estuviera delante de ellos, diciendo aquellas palabras. También estaban sorprendidos por su inusual vestimenta, llevaba un vestido bastante bonito procedente de la época en dónde vivieron los ninjas. Y no sabían qué decir o actuar, no querían quedar mal, como unos raritos, delante de la africana, aunque el silencio no les ayudaba mucho a que tuviera buena imagen de esos chicos:

— Pues parece que esa timidez es mucho más extrema de lo que parece. —

Concluyó Malan, mientras los observaba detenidamente, poniéndolos muy nerviosos.

Al escuchar esas palabras, ellos empezaron a intentar liberarse de su bloqueo, mandándole frustradamente órdenes a su cuerpo para que pudieran reaccionar de una vez, aunque era en vano.

— Parecen estatuas…— Añadió Nadezha, incapaz de asimilar que llegarán a reaccionar así. — ¡Por el amor de Dios, qué exageración! —

No podrían seguir actuando así, tenían que reaccionar de alguna manera, así que los chicos empezaron a llenarse de valor para poder, aunque solo fueran unas palabras, responderle a aquella chica. Tras varios segundos, inspirando respirando fuertemente, intentando poquito a poco liberar las ataduras del miedo que tenían sus mentes; sintieron que ya era capaces de hablarla y decidieron actuar de una vez:

— ¡N-no, yo no puedo! —Pero, al final, Sheldon no fue capaz de hacerlo y salió corriendo a toda velocidad, sintiéndose muy humillado y con ganas de llorar. — ¡Nosotros tampoco! — Y tanto Patton como Pershing se les unió, no fueron capaces de tener la valentía para hablarle a Martha Malan. Solo quedaron Jackie y Charlie, quién se presentó de esta forma:

— Soy Charlie Uladh, ¡encantado de conocerte, acosadora de Vladimir! —

— No la llames así…— Le replicó Vladimir muy molesto, pero Malan intervino: — ¡Da igual, da igual! Me lo merezco, después de todo. —

Charlie observó en primera persona cómo Martha Malan le reveló a toda su clase que ella había estado acosando a Vladimir. Era obvio que él tuviera esa imagen de ella, algo que la africana decidió tolerar.

— Aún así, hace tiempo que estás perdonada, así que Charlie debería callar la boca y no soltar eso nunca más. — Pero Nadezha, al igual que Vladimir, no estaba dispuesta en que echarán en cara lo que hizo Malan en el pasado, por lo menos delante de ellos, algo que le confundía mucho a Jackie:

— No lo entiendo. — Añadía, boquiabierto. — Bueno, siempre lo quise preguntar, desde que los chicos me dijeron que te acosando… ¡¿pero cómo te has hecho amigo de ella!? — Su mente no podría asimilarlo. — Y lo que me parece más fuerte es que Nadezha la trata como si fuera una amiga. —

Si se quedó paralizado como el resto de sus amigos al ver a Malan, no fue tanto por su belleza, sino por el recuerdo vigente de que ella le había hecho acoso escolar a su amigo.

No podría comprender cómo él se volvió amigo de esa chica después de acosarlo, algo que le dejó en shock cuando supo la noticia y Vladimir se lo confirmo. Ni menos que su novia, que siempre lo defendía, también lo hubiera hecho. En su lugar, el nunca podría perdonar.

— Es una amiga, más o menos. Es una larga historia, que no tiene sentido contarlo ahora. — Le respondió Nadezha, antes de añadir: — Ahora solo quiero empezar con esto y terminarlo lo más rápido posible. — Tras dar un suspiro de fastidio, salió a la caza de aquellos tres, que estaban en la calle, incapaces de volver a entrar en casa.

— ¡¿De verdad tanto miedo os da ella!? — Les decía Nadezha. — Fueron vosotros los que quisiste que trajese a una chica de verdad. —

— Pero es que, pero es que…— Estaba tan alterado que no podría hablar bien. — ¡Has traído a lo más hermoso que ha habido en todo el colegio! ¡Aunque haya confesado hace poco que acosa a chicos! —

A pesar de que éste quería una chica “buenorra” para poder practicar con ella y aprender a hablar con las mujeres, le trajeron la más inalcanzable de todas. De todos modos, ya todos prevenían que él iba a actuar así, fuera quién fuera la persona que hubiera traído la albina.

— ¡Ojala nos hubiera acosados a nosotros y no a Vladimir! —Comentaron Patton y Pershing con mucha envidia. A Nadezha le dejó muy boquiabierta oír tal cosa, quiso decirles que estaban idiotas por querer ser acosados, pero decidió que lo mejor era pasar de esos estúpidos.

— En fin, ¡¿lo hacemos, sí o no!? No quiero gasta inútilmente el tiempo de Malan. — Les preguntó Nadezha, a continuación.

Sheldon y los dos Howards se quedaron muy pensativos, dudando durante varios segundos. Querían hacerlo, pero no se atrevían, estaban dominados por el pánico. Al final, tras mucha espera, decidieron hacerlo.

— ¡Vamos, Nadezha! — Aunque tuvieron que pedirle a Nadezha que les obligarán a entrar por la puerta, porque ellos no podían: — ¡Empújanos más fuerte, tienes que meternos en la casa! —

— ¡¿Por qué tengo que hacer esto, no tienen nada de voluntad o qué!? — Se quejaba Nadezha con muy mala leche, mientras intentaba meterlos en la casa, aunque sus cuerpos se resistían a hacerlo.

Después de volver a meterlos en la casa, algo que le costó mucho sudor a Nadezha, finalmente decidieron hacerlo. Malan se sentó de forma elegante en el sofá, mientras esperaba que los chicos que querían practicar con ella decidieran quién iba a ser el primero en hablarla.

— ¡¿E-entonces, v-vamos a ver, quién va a empezar!? — Les preguntó Sheldon a los chicos en voz baja, después de pedirles que formaran un círculo alrededor de él, para ponerse hablar en secreto, aunque todos los oían perfectamente.

— Pues tú, ¡¿no!? — Le soltó Patton a él y Persing añadió: — ¡¿No eres el que estaba más entusiasmado con eso de aprender a hablar con chicas!? —

— Lo haría gustosamente, p-pero, pero, no puedo…— Les replicó Sheldon, temblando un montón por culpa de los nervios y del miedo. Los otros dos le dijeron lo mismo. Tras ver que ninguno de ellos tres podría hacerlo, le echaron el muerto al único que no hablaba en la conversación:

— ¡Empieza tú, Jackie! — Le decía Sheldon. — Eres casi una chica, seguro que lo harás bien. —

— ¡¿Cómo que “casi soy una chica”!? ¡No digas eso de nuevo, o te muelo a golpes! — Le gritó Jackie, muy molesto. Luego, añadió: — Además, yo no soy el que no puede relacionarse con las chicas y necesita practicar con una para poder hacerlo, solo para tener novia. — Los chicos le replicaron, ya que esas palabras, aunque eran la pura verdad, le dolieron muchísimo. Éste, tras unos segundos de silencio, tuvo que admitir esto: — Aunque, me da cosa hablar con ella, no se me puede quitar el hecho de que le hizo acoso a un amigo. — Le daba miedo hablar con Martha Malan, pero con razones muy diferentes a los del resto.

Entonces, Nadezha se acercó a ellos y les interrumpió su charla con estas palabras: — ¡¿Qué estáis haciendo!? Mientras vosotros intentáis a quién le toca, Charlie os ha adelantado. —

— ¡¿Espera, qué!? — Gritó muy enfadado Sheldon, quién giró su cabecita hacia dónde estaban ellos. — ¡Será hijo de p…! — Él no terminó la frase, porque Nadezha le hizo callar a golpes, mientras le decía que no insultara.

Todos hicieron lo mismo que Sheldon y vieron que Charlie, quién pidió ser el primero, pero fue ignorado por sus amigos; le estaba hablando a Martha Malan.

Pero se quedaron muy consternados, lo que se encontraron no fue una conversación normal, provocando que todos se preguntaran esto:

— ¡¿Qué están haciendo!? — Aunque Jackie fue el único que lo dijo, todos los demás pensaban lo mismo. Nadezha le respondió que tampoco lo sabía.

— Aquí tienes, son los papeles que robe del despacho del alcalde. — Eso le decía a Martha, mientras simulaba que le estaba dando algo. — Me costó mucho conseguirlos, tuve que engañar a la señorita secretaria con unas piruletas. —

Consternados, los chicos estaban viendo como Malan y Charlie, actuaban de forma seria y de forma muy sobreactuada. Los dos estaban sentados en cada lado de la mesa y, a veces, intentaban hacer como si ellos estuvieran fumando o haciendo algún gesto de frustración, intentando dar lo mejor de sí mismos haciendo aquel improvisado teatro, el cual nadie podría entender cómo llegaron a convertir una simple conversación en algo como esto.

Malan hizo como si los estuviera viendo y, mientras ella intentaba poner rostros muy forzados de seriedad y preocupación, soltaba esto: — Es como lo sospechábamos, el alcalde está detrás del contrabando de diamantes. Se está ganando millones con la sangre de miles de inocentes. —

— Eso es cierto. Tienes que darles estos papelitos a los periodistas para que sepan la verdad. —

— ¡Lo haré, aunque me cueste la vida! — Y Martha intentó decirlo de la forma más heroica posible, pero le salió tan exagerado que casi provocó que Charlie se pusiera a reír de ella, aunque pudo aguantar la risa.

— ¡Oh no! — Entonces, Charlie se levantó de golpe y miró hacia arriba. Luego, gritó: — ¡Alguien nos está apuntando con una pistola! — Extendió las manos, como si estuviera protegiendo a Malan, y soltó varios estúpidos gritos. — ¡Me ha dado! ¡Me voy a morir! — Intentaba imitar que él había sido alcanzado con una bala y cayó al suelo de forma muy irrealista.

Malan dio un chillido forzado de horror y corrió hacia Charlie, le cogió con los brazos, tratándolo como si fuera un herido y ella empezó a gritar estas palabras: — ¡Vamos, Resiste! ¡No puedes morir aquí y ahora! ¡Amigo, te necesitamos, sin ti no podemos vencer al alcalde! —

Mientras actuaba, de forma muy horrible, como un moribundo, Charlie soltó estas palabras de forma exageradamente dramática antes de cerrar los ojos: — ¡No llores por mí, yo ya estoy muerto! —

Malan empezó a gritar “no” como una desquiciada, intentando mostrarse lo más trágica posible. Tras esto, terminaron de hacer teatro.

— Uf, realmente es difícil improvisar así tan de repente. De todos modos, no has estado tan mal. — Concluyó Malan, mientras daba un respiro de alivio. Ella tampoco se lo esperaba y le costó un poco seguir la corriente.

— Ni tú tampoco. — Y eso le decía Charlie, fanfarroneando. — Has podido estar a mi altura. —

— He participado algunas veces en el teatro. — Añadió Malan con mucho orgullo.

— ¡En serio, necesito saber qué ha ocurrido! — Comentó Jackie, incapaz de asimilar lo que había pasado.

Y así es cómo el turno de Charlie había terminado. Él se acercó a los chicos y les preguntó a quién le tocaba, poniéndolos igual de nerviosos. Mientras ellos otra vez se ponían a discutir por quién iba a ser el siguiente, Vladimir le dijo esto a su querida Nadezha con una cara larga: — Esto parece que va para largo…—

— Ni que lo digas…— Dio un suspiro de molestia. — Si Charlie empezó a montar teatro, yo no me quiero imaginar que hará el resto cuando hablen con Malan. —

FIN DE LA QUINTA PARTE

 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s