Centesíma decimasexta historia

Nadezha y los niños de Shelijonia: Novena parte, centésima decimosexta historia.

— ¡Ay, ay, mis pobres bracitos! ¡Ya no puedo más, esta mierda pesa un montón! ¡Qué alguien ocupe mi lugar, ¿por qué tengo que hacer esto?! —

Sheldon no paraba de quejarse mientras empujaba con todas sus fuerzas la pizarra portátil, junto a Charlie, que apenas se esforzaba en moverlo, con el objetivo de dejarle todo el peso a éste:

— ¡Vamos, deja de quejarte! — Le replicaba Nadezha. — Solo tienes que callarte y esforzarte, esa pizarra se mueve con ruedas y no pesa nada. —

Ella aprovechó otra vez la ocasión para obligarle a él a llevar la pizarra y éste no se pudo negar, a pesar de que no paró de quejarse y mandar a Charlie a hacerlo. Éste se ofreció a ayudarlo y Sheldon ya no pudo escapar.

— Pues me cuesta moverlo, es como si algo me impide…— Le gritó a Nadezha. Después de eso, se dio cuenta de que Charlie estaba poniendo una sonrisa maliciosa. Entonces, ya lo entendió todo: — ¡Ya veo, debería haberlo imaginado! —

Entonces, Sheldon le empezó a gritar, bastante enfadado, mientras Charlie se hacía el tonto, ignorándolo burlonamente. Nadezha les tuvo que soltar esto para que se callaran: — ¡Dejen de hacer tonterías y traer la maldita pizarra! — Y obedecieron la orden. Finalmente la pizarra ya estaba en el salón.

— ¿¡Por qué hemos sacado otra vez la pizarra!? — Preguntó Patton.

— ¡¿Vamos a dar otra clase!? — Añadió Persing.

— Vamos a preparar la cita de Charlie, hay que planificarla muy bien, para evitar que éste no lo fastidie todo. —

Con esa respuesta, cogió la tiza y escribió en la pizarra, en ruso, cómo crear una buena cita. Luego, lo repitió en voz alta, añadiendo esto:

—…Hoy tenemos que planear un buen plan sobre esto. Quiero que esa chica tenga su primera cita como una buena experiencia y no como algo horrible. Así que vamos a apuntar en la pizarra todo el desarrollo de la cita y lo que tiene que hacer Charlie para no cagarla. —

Todos aplaudieron instintivamente, provocando que Nadezha, extrañada, les preguntara por qué hacían eso. No recibió respuesta, solamente escuchó a Charlie decir esto:

— Pues me da muchísima pereza. — Dio un suspiro de pesadez, antes de continuar. — ¡¿Tanto tengo que hacer para una cita!? —

— ¡Deja de quejarte! — Le replicó Nadezha, muy molesta. — Con esa actitud, solo das una impresión aún peor. —

A continuación, ella dio un suspiro y, al ver que Charlie y los demás se callaron, decidió empezar de una vez:

— ¡Primer paso para una cita! — Gritó Nadezha, mientras golpeaba la pizarra innecesariamente. — ¡Elegir el lugar en dónde hacer la cita! — Luego, lo escribió y siguió hablando: — Tienes que elegir un buen lugar para desarrollar una cita que podrá recordarse toda la vida, hay muchos lugares en dónde escoger. Podréis ir a un centro comercial, al parque de atracciones o al cine, por ejemplo. Mientras no escojas un mal sitio, estará bien. —

Charlie, entonces, levantó la manó y preguntó esto:

— ¡¿Puedo escoger una fábrica, entonces?! —

— Por el amor de Dios, no. — Le respondió Nadezha y Charlie le siguió preguntando:

— ¡¿Y la luna!? —

— Solo los astronautas van allí. —

— ¡¿Y a Nueva York!? —

— Un poco más cerca, ¡¿pero cómo piensas llegar hasta ahí!? — Nadezha ya estaba rabiando por las estúpidas preguntas de Charlie.

— ¡¿Y al ayuntamiento!? — Entonces, se dio cuenta de las verdaderas intenciones del amigo de Vladimir.

— ¿¡No estarás lanzando ejemplos imposibles al azar para molestarme, verdad!? — Le preguntó con una cara de mala leche.

Charlie, al verlo, se le escapó una sonrisita, dejando claro que esa era su intención desde el principio. Todos dieron un fuerte suspiro, salvo Sheldon que casi le iba a decir algún feo insulto, pero las miradas de los demás lo impidieron; y le dijeron que se pusiera serio de una vez.

— Ignorando eso…— Continuaba Nadezha. — Debes elegir el sitio en dónde van a celebrar la cita. Más bien, tú deberás acordarlo con tu novia, preguntarle a dónde quiere ir o si desea ir a aquel que propones. Y si ella es quién lo propone, escúchala para ver si te interesa o no. De todas maneras, suponemos que eres tú quién prepara el lugar. Y, no es exclusivo tener que ir a solo uno, puedes ir a un montón de sitios. Además…—

Nadezha fue interrumpida bruscamente por Charlie, quién le gritaba esto, mientras se ponía las manos sobre la cabeza: — ¡Para, para! —

— ¡¿Qué pasa!? — Preguntó Nadezha, muy extrañada. Jackie le lanzó una protesta: — Ya que estaba en la parte más interesante. —

— Eso es demasiado, no lo puedo entender…— Les decía Charlie con una cara de incomprensión, parecía que le salía humo de la cabeza — ¡No lo entiendo, para nada! —

Las explicaciones de Nadezha le eran tan complicadas que se le empezó a quemar el cerebro, intentando comprender toda aquella información. Al ser incapaz de hacerlo, explotó de esa manera.

— Es tan idiota que se le derrite el cerebro. — Sheldon comentó en voz baja esto, riéndose de él, aún cuando éste ignoro totalmente lo que ella les intentaba explicar. Recibió un codazo por parte de Vladimir, quién le escuchó; provocando que chillara exageradamente.

Tras dar un suspiro, Nadezha tuvo que tranquilizarlo y luego, le intentó explicar lo más fácil posible. Después de varios intentos, le consiguió meter la idea en la cabeza.

— ¡¿Ya lo entiendes!? — Le preguntó Naezha. Charlie movió la cabeza afirmativamente y añadió esto con indiferencia: — Le dejaré a Carleen que decida ella, porque eso de elegir lugar me parece muy molesto. —

Nadezha le molestó muchísimo la actitud desinteresada del chico, aunque decidió ignorarlo, era mejor dejarlo en manos de la chica antes que de él. Así que decidió ir al siguiente paso, que lo anunció a continuación:

— En fin, vamos por el segundo paso: Ir presentable. —

Charlie levantó la mano para preguntar, pero Nadezha lo bajó por temor a escuchar otra tontería. Luego, empezó a dar vueltas, mientras continuaba:

— Uno no va a una cita yendo como un vagabundo, ¡¿eso es bien obvio, no!? — Todos movieron la cabeza de forma mecánica. — Aunque tampoco hace falta que vayas tan elegante, no tienes que comprarte un esmoquin ni nada parecido, con solo llevar una ropa casual bonita y que parezca nueva bastará. —

— ¡No te preocupes! — Habló Jackie, al ver que Nadezha terminó. — Yo me haré cargo de tu vestimenta, te pondré a la moda. — Lo decía con una sonrisa de orgullo, mientras inflaba su pecho.

— Ok, buscar ropa es un rollo. — Añadió Charlie, que, de todos modos, se lo iba a dejar a su amigo sí o sí hacer eso, porque le parecía muy pesado.

Aquella respuesta que soltó molestó a Nadezha, que le quería decir que se esforzará un poquito y no dejarles todo a los demás. Pero como no confiaba en el sentido de moda del chico, se calló y continuó:

— En fin, por fin estamos yendo rápido…— Se arrepintió de decirlo, ya que podría conseguir que se volviera a ver más interrupciones. — Bueno, el tercer paso sería cómo comportarse. Tratar bien a la chica, como todo buen caballero; no hacer el idiota en situaciones que no es necesario, tampoco liarla en el cine, ni en el restaurante o en el parque. —

— Pero lo importante es ser tú mismo, si intentas comportante como algo que no eres no sirve. — Le replicó Jackie.

— Bueno, nunca dije que actuara como algo que no es. Es verdad que tiene que ser él mismo, pero no demasiado. — Le decía Nadezha muy pensativa, mientras cruzaba los brazos. No estaba muy segura de que sí eso era algo realmente posible.

— ¡¿Ser tú mismo, pero no demasiado!? — Y esas palabras pusieron a Charlie a pensar. — ¡¿Eso cómo se hace!? — Pero, tras meditar varios segundos, solo consiguió confundirlo.

— No lo pienses mucho, solamente intenta no molestar a la chicas y a los demás con sus tonterías. O por lo menos, haz tonterías que no molesten, ¡¿entendido!? — Charlie le respondió afirmativamente con la cabeza.

— Y ya que he dicho todo esto, es hora de ponernos manos a la obras. — Los chicos, extrañados por los pocos pasos que soltó, le preguntaron si no se estaba olvidando de alguna: — Yo creo que con eso es suficiente. —

Con esa respuesta, se dio zanjado aquella cuestión y empezó el comienzo de la preparación de Charlie para su primera cita.

Lo primero que hicieron, gracias a la insistencia de Jackie, fue buscarle la ropa perfecta para Charlie, algo que hicieron al día siguiente:

— ¿Qué te parece este? — Le decía Jackie a Charlie, mientras le mostraba unos pantalones muy elegantes. — ¡¿A qué son hermosos!? —

— Están bien. — Eso le respondió indiferentemente su amigo, que estaba algo perplejo por el entusiasmo que mostraba Jackie por buscar ropa.

Ellos estaban en una tienda de ropa cualquiera de algún centro comercial. Jackie le llamó por teléfono para que viniera a su casa, porque no sabía dónde estaba la de Charlie, e irse a comprar. Al parecer, los demás chicos iban a venir, o eso dijeron, pero se quitaron del medio, salvo Nadezha y Vladimir, que tuvieron una emergencia de última hora. Así llevaban casi una hora solos y el pobre ya se estaba hartando.

— ¿¡Entonces, cuál prefieres!? ¡¿La azul o la marrón!? ¡¿Quizás el blanco o este negro!?¡La verdad es que todos son muy bonitos! ¡Yo, por mi parte, elegiría éste! — Le preguntó Jackie, mientras le mostraba aquellos diez o más pantalones que había cogido para él y que tuvo que probarse cada uno de ellos.

— Cualquiera está bien. — Eso le respondió secamente.

— ¡¿Cómo qué cualquiera!? — Le replicó Jackie, algo molesto. — ¡Tienes que elegir el primero que más te guste! —

Charlie, incapaz de encontrar alguna diferencia entre todos esos pantalones, lo único que hizo fue elegir una al azar, ya quería terminar de una vez con esto de comprar ropa. Se le estaba volviendo una verdadera pesadilla. Tras hacerlo, Jackie observó fijamente la ropa que señaló y añadió indeciso:

— No sé yo, ahora dudo de que sea muy bonito. — Y luego, cogió otro pantalón y lo observó. — Creo que éste si le supera, o no…— Y hizo lo mismo. — Tal vez éste otro…—

Mientras Jackie se puso a balbucear cuál pantalón estaba mejor, el rostro de Charlie mostraba claramente que estaba a punto de estallar, que él deseaba terminar con esto de una vez; pero decidió seguir aguantando estoicamente.

Tras aguantar aquella tortura que duró casi dos horas, Nadezha le llamaba para preguntarle esto: — ¡¿Ya se lo has dicho, le has preguntado cómo vais a formar la cita!? —

— ¡Ya sé lo diré más tarde, hay mucho tiempo! — Le respondió Charlie despreocupadamente.

Esa respuesta solo provocó que Nadezha le presionara un montón, tanto que éste tuvo que hablar a su novia al día siguiente. Tras eso, se lo dijo por teléfono: — ¡No te preocupes, ella se ocupará de todo! —

— Bueno, mejor así, ¡dejarlo en tus manos sería peligroso! — Eso soltó la albina, aunque se mostraba un poco molesta por su falta de iniciativa.

Luego, le dio una larga charla a Charlie de cómo se debía comportar en la cita y él ni se atrevió en detenerla, a pesar de que apenas quería prestar atención a aquellas palabras. Solo quería seguir jugando con la consola, antes de ir a la cena.

Solo faltaban dos días y Charlie ya se estaba agobiando por culpa de los chicos, que le molestaban mucho más de lo inusual.

— ¡¿Y por qué me das flores!? ¡¿Son para mí!? — Eso le preguntó a Jackie, cuando éste le entregó un ramos, dejándolo muy extrañado por ese gesto.

— No, idiota, es para que tú se lo entregues a tu novia en la cita. Debes tener un detalle bonitos con las chicas. — Le respondió su amigo, quién se le ocurrió que eso podría ayudar a que la cita fuera un éxito.

— ¡¿Ah, en serio!? ¡¿Y por qué tiene que ser una flor!? —

— Bueno, pues yo…— Jackie se quedó pensativo, no tenía ni idea de por qué se le ocurrió una flor. Tras mucho dudar, decidió no darles más vueltas y añadió: — Da igual, puedes regalarle otra cosa, que sea bonito y lindo. —

— ¡Bueno, usaré esto! — No tenía ganas de buscar algún detalle bonito y lindo para la chica, así que cogió esa flor y se la llevó a casa.

Y no solo Jackie, también su querido amigo Sheldon, que lo llamaba por teléfono, con número oculto, para decirle esto:

— ¡Fracasa! ¡Fracasa y convierte tu cita en un desastre…! ¡Haz lo que yo te ordene! ¡Tienes que ser un perdedor sin novia para siempre…!—

Lo decía con una voz de ultratumba, como si intentaba hipnotizarlo desde el otro lado del teléfono. A Charlie, que adivinó fácilmente quién era el que le decía esas palabras, le dio muchísima pena y lo colgó sin compasión.

Los dos Howards y Nadezha le mandaron mensajes que le decían ánimos, Vladimir también se los mandó, aunque para decirle que tuviera cuidado con Carleen, algo que le molestó muchísimo. Al final, el día de la cita llegó.

— ¿¡Así que éste es el lugar de la cita, eh!? — Eso le preguntaba Jackie, mientras observaba todo el sitio. Ellos habían acompañado a Charlie hasta ahí, después de que éste se hubiera dirigido hacia la casa de Nadezha.

— Un centro comercial, ¡oh, qué original! ¡Qué especial! ¡Se nota que no sabes elegir, tu cita va a acabar fatal! — Y Sheldon empezó a burlarse de su amigo, con unas intenciones poco agradables.

— Yo no fui el que elegí. —Le replicaba Charlie. — Ha sido ella. — Y con una cara de mala leche, gritó: — ¡¿Estás diciendo que no sabe elegir!? —

— Pues no era eso lo que yo quería decir…— Sheldon se puso a temblar como un flan e intentó buscar una excusa para que Charlie no le pegara-

— Mejor callado, que así está más guapo. — Le gritó Jackie, haciéndolo callar, evitando que dijera alguna tontería más.

— Aún callado, sigue siendo feo. — Comentó en voz baja Charlie, pero Sheldon lo escuchó y le replicó de mala gana. Tras ponerse a la defensiva, Nadezha, que sentía como le empezaba a doler la cabeza, sentenció:

— Realmente, creo que me estoy arrepintiendo de haberte traído. —

Luego, tras dar un suspiro, miró a los chicos y solo le entraron más dolores de cabeza. Les dijo que se vistieran de incognito, pero lo que se pusieron atraían demasiado la atención, todos los que pasaban a su lado no dejaban de mirarlos, muy extrañados. Soltó esta pregunta, a continuación:

— Además, ¡¿por qué estáis vestidos así!? No estamos yendo a un carnaval, traéis mucho la atención. —

— Hicimos lo que tú nos dijiste, ella ya no nos puede reconocer. — Eso le respondió Sheldon, quién iba disfrazado como un intento cutre de imitación a algún rockero de los años sesenta o ochenta. Su apariencia solo daba risa a los que pasaban por ahí, algo que sorprendentemente él ignoraba.

— Es verdad, con estas pintas tan horribles que tenéis no os puede ni reconocer vuestra madre. — Le replicó Jackie, algo burlón.

— ¡¿Y tú qué!? ¡Siempre te estás quejando de que te disfrazamos como chica y ahora tú…! — Sheldon fue interrumpido por una patada que casi le alcanzó la entrepierna.

— Es un buen disfraz, mucho más real y natural que las vuestras. — Eso le dijo muy molesto Jackie. Éste llevaba un conjunto muy femenino, que estaba compuesto con una camiseta rosa con la imagen de un gatito, más una falda azul y medias. También se hizo una cola de caballo con su pelo, con un lacito rojo.

— De todas maneras, él tiene razón. — Intervino Nadezha, para evitar que hubiera algún tipo de pelea. — Ha sabido entender la idea, vosotros no. —

— Pues yo creía que mi disfraz era muy bueno. — Eso le dijo Persing, y  Patton añadió: — Y yo también. —

Todos le miraron muy mal, cuando pronunciaron esas palabras. Ellos dos vestían como verdaderos vagabundos, e incluso alguien les tiró dinero para que tuvieran algo que llevarse a la boca cuando entraron en el edificio.

Por su parte, tanto Nadezha como Vladimir, iban muchos mejor vestidos que el resto. Ellos ocultaban sus cabezas con boinas francesas y sus caras con gafas de sol. Además, estaban compartiendo la misma ropa, los dos llevaban una camiseta blanca, con una frase motivadora en ruso, más unos pantalones vaqueros.

Tras esto, el grupo se calló, aunque el silencio solo duró por unos pocos segundos. Jackie, que empezó a cuestionarse algo, él decidió romperlo, preguntándole esto a Nadezha:

— Por cierto, ¿¡está bien que hagamos esto!? — Sheldon y los Howards le replicaron, diciéndole que no se acobardara. — Yo no sé, pero siento que estamos haciendo algo muy malo. —

Al resto le importaba muy poco eso de que espiar fuera ético, pero esas dudas llegaron a afectar a Vladimir, que añadió: — La verdad es que espiar a los demás es algo feo. —

— Tienen razón, no había caído en eso. — Y también a Nadezha. — No, debería haberlo hecho. Pero no podemos dejarle solo así como así. —

De repente, se sentía muy mal por lo que estaba haciendo, ella estaba tan centrada en ayudarle que se olvido de que aquel detalle. Si fuera la chica con la cual iba a tener una cita con Charlie, le sentiría muy mal que otras personas le observaran, aún cuando era con el objetivo de vigilar al que chico con el que estaba saliendo. Aún así, ya era muy tarde para echarse para atrás y era incapaz de dejar solo al amigo de Vladimir, así que debían continuar. Intentó disipar el malestar de Jackie con estas palabras:

— De todos modos, nosotros lo estamos haciendo por el bien de Charlie, y también de su novia. No le estamos espiando, le estamos observando, que es diferente, más o menos. Solo le echaremos el ojo de vez en cuando, por si hay problemas. Aún así, esto era la última vez que haremos esto. —

Charlie les quiso decir algo, pero Nadezha no le dejaba hablar, mientras ella respondía a todas las dudas que le soltaba Jackie. Al final, tras unos pocos intentos, desistió y no lo dijo.

Tras conseguir que Jackie no se sintiera mal, Nadezha sacó su móvil y miró la hora. Luego, le dijo esto a Charlie:

— ¡Ya queda poco para la hora acordada! — Nadezha le empujó levemente hacia al lugar dónde ésta. — ¡Vamos, hombre, dirígete al lugar de reunión, no esperes a la novia! —

Él movió la cabeza afirmativamente y se dirigió hacia allí, mientras sus amigos le soltaban gritos de ánimos, salvo Sheldon, que le deseaba la peor suerte del mundo; mientras se escondían en un lugar cercano para poder ver cómo empezaba la primera cita de Charlie Uladh.

FIN DE LA NOVENA PARTE

 

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