Centesíma decimasexta historia

Nadezha y los niños de Shelijonia: Décima parte, centésima decimosexta historia.

Una chica entraba rápidamente en el centro comercial. Estaba apuraba, porque iba a llegar tarde a una cita, a la primera que ella tenía, habían pasado cinco minutos desde que pasó la hora acordada.

Dio un gran suspiro de alivio y se puso muy feliz, cuando vio a la persona que le estaba esperando en el lugar acordado. En vez de gritar su nombre, moviendo la mano como saludo mientras se acercaba hacia él, corrió hacia al chico, lanzándose como si fuera un león que iba tras su presa. El pobre no se lo espero, de repente fue abrazado fuertemente por alguien sin previo aviso, estando a punto de dar un grito de sorpresa. Enseguida supo quién era:

— ¡Ah, Carleen, eres tú! — Eso dijo con aparente indiferencia, mientras observaba hacia la cara feliz de la persona que le estaba abrazando muy fuerte.

— Pues claro que sí, ¡¿quién iba a ser, si no!? — Eso le replicó, para luego cambiar de tema: — ¡Lo siento, lo siento muchísimo! ¡He llegado tarde, espero que no hayas esperado mucho! —

— N-no importa. — Charlie intentaba liberarse de aquel abrazo que no solo le estaba ahogando, sino que le estaba dejando muy rojo. — N-no es como que haya pasado mucho tiempo. —

— Menos mal. — Carleen dio un pequeño suspiro de alivio, mientras soltaba a Charlie. — Es que he me retrasado mucho, intentando buscar la ropa perfecta. — Y le preguntó, mientras le mostraba su look: — ¿Cómo me veo, estoy bien linda? —

Charlie la observó detenidamente, de pies a cabeza, durante unos segundos. Llevaba un vestido blanco muy simple con algunas líneas rojas, que hacían juego con el enorme lazo de color rosa que ella tenía sobre la cabeza y las calcetas largas con forma de gato que llevaba puesto. Y esto fue lo que él le contestó, con toda la sequedad del mundo: — ¡Oh, estás bien! —

A pesar de eso, ella casi iba a dar un chillido de la emoción al escuchar esas aquellas palabras, se puso a murmurar felizmente que le había dicho que estaba linda, poniéndose muy boba y soltando risitas tontas.

Desde la lejanía, esos dos estaban siendo observados por varias personas, que se escondían detrás de una escalera mecánica.

— ¡¿Por qué ella se pone tan feliz!? — Uno de ellos, comentaba esto muy molesto. — Si el palurdo ni siquiera se esfuerza por mostrarse sorprendido ante tal belleza, ¿¡por qué tiene novia y yo no!? —

Era Sheldon, lleno de envidia y rencor, quería ocupar su lugar, aún cuando aquella chica le había tratado muy mal y le hubiera insultado varias veces. No podría creer que Charlie actuara así, a pesar de que estaba tan bonita, tanto que le estaba poniendo cachondo.

— ¿¡Qué te esperabas, Sheldon!? Ese chico siempre ha sido muy seco. — Le replicó Nadezha y luego añadió: — ¿¡Y podrías dejar de quejarte!? Nos va a pillar por tus gritos, idiota. —

— Esto me sorprende. Jamás ha actuado así con él en clases. Bueno, ni siquiera se hablaban. — Comentó Vladimir, realmente asombrado ante aquella escena. Los dos Howards le dieron la razón.

— La verdad es que ese vestido está muy mono, me da envidia…—

Y estas palabras, dichas por Jackie, hicieron callar al grupo que le miraron fijamente, con mucha extrañeza. Éste, al darse cuenta de que dijo eso en voz alta, les empezó a soltar que no dijo nada, intentando conseguir que ignoraran aquel comentario. Volviendo hacia Charlie y Carleen, ésta ya pudo tranquilizarse y le dijo esto a su chico:

— ¡Pues ya que estamos juntos, es hora de empezar la cita! — Se aferró fuertemente al brazo de Charlie y añadió, mientras esos dos empezaron a caminar por el centro comercial: — ¡Estoy tan feliz, pero tan feliz de que estamos teniendo una cita, siempre había soñado con este día! —

Charlie no le respondió, pero a ella parecía que le daba igual, solo estaba ocupada en aferrarse todo en lo posible a su brazo. Andaban tranquilamente, ignorando los gritos que estaba poniendo Sheldon a lo lejos, mientras los observaba con unos prismáticos:

— ¡No puedo soportar, esto es una tortura! — Gritaba como un condenado, atrayendo la atención de muchos de los que pasaban al lado del grupo que perseguía a la pareja.

— ¡¿No puedes controlarte o callarte!? ¡¿Tan cursi es para tus vírgenes ojos o qué!? — Le gritaba Nadezha, con ganas de darle un buen puñetazo.

— ¡No es eso, no es eso! — Le replicaba Sheldon, mientras lloraba de la rabia. — ¡Mira, mira cómo se pega ella a Charlie, sobre todo sus pequeños pechos, que están tocando su brazo! ¡¿Por qué, por qué!? —

Muertos de vergüenza, al ver que estaban junto a alguien que les estaba gritando esas cosas en público, no sabían si ignorarlo o callarlo a la fuerza. Al final, hicieron lo segundo, le taparon la boca con cinta aislante.

La caminata siguió sin ninguna novedad, hasta que finalmente llegaron ante la entrada del cine, era obvio pensar que iban a hacer algo tan típico en una cita como ver una película.

— Me pregunto qué película van a ver…— Se preguntó Howard Patton. Su amigo Jackie le contestó con esto, mientras observaban cómo compraban las entradas en la taquilla: — Obviamente, siguiendo el cliché, se meterán en una película romántica, eso seguro. —

Siguieron observando, esperando oír cuál era la película que iban a ver y en qué sala.

— ¡¿Entonces, qué película quieres ver!? — Le preguntó Carleen a Charlie, algo que debía haber hecho antes de ponerse en la cola. La señorita de las entradas les dio prisa, diciéndoles que lo hicieran rápido, que había mucha gente esperando.

— Pues cualquiera, la que elijas tú. — Y eso fue lo que respondió Charlie. En la lejanía, todo el grupo protestó por la poco iniciativa del chico.

— ¡¿En serio!? — Añadió con una sonrisa. — Pues, entonces, ¡voy a elegir yo! — Miró la cartelera y apenas tardó en elegir una película, que la señaló.

— ¡¿Te parece bien esta!? — Eso le preguntó y, cuando Charlie lo vio, se le iluminó los ojos. Gritó con mucho entusiasmo: — ¡Sí, sí, esa parece muy chula! — El grupo rápidamente intentó averiguar de qué película estaban hablando. Cuando lo descubrieron, se llevaron una pequeña sorpresa:

— Espera, un momento…— Gritó Jackie, algo asombrado. — ¡¿Esa no es la de Los Vengadores!? ¡¿Siguen estando en la cartelera!? — El cliché de ver una película romántica se había ido a la porra.

— Por fin, hacen algo chulo en esta cita. — Dijo Persing, con muchísima felicidad. Patton añadió: — ¡Qué alegría, nunca me cansaré de esta peli! —

— Si lo han visto treinta y cuatro veces o más. — Les replicó Sheldon, incapaz de comprender que seguían emocionados por tal obra de ficción. Éstos dos le miraron tan mal, que se defendió con estas palabras: — ¡No me miren así, yo siempre fui más de DC comics! — Aquella declaración solo causó mucho asco a Patton y a Persing.

— ¡¿Una peli de superhéroes!? — Por su parte, Nadezha tampoco estaba motivada para verlo. — Con lo poco que me gustan esas cosas. —

— Tal vez es una buena peli, dale una oportunidad. — Añadió Vladimir.

Y con esto dicho, después de que esos dos sacarán las entradas, se pusieron en la cola y esperaron impacientemente su turno. Por suerte, pudieron estar en la misma sala que Carleen y Charlie, sentándose detrás de ellos.

— ¿¡Está bien que estemos tan cerca de ellos!? — Le murmuró Jackie a Nadezha. Ésta le contestó con esto:

— Si os mantenéis callaítos y no hacéis ninguna tontería, no va a pasar nada. —

— Pues, bueno…— Jackie, miró a su alrededor. Patton no dejaba de hacer con la boca, mientras comía palomitas como un cerdo. Persing se estaba peleando con Sheldon para ocupar el asiento que estaba detrás de Carleen. Dio un gran suspiro y añadió: — Creo que estamos perdidos…— Nadezha no lo negó.

A pesar de todo el ruido que provocaban esta gente, de las quejas de los demás que le realizaron a Nadezha, quién tuvo que callarlos a gritos, ni Carleen ni Charlie miraron hacia atrás, ignoraban todo lo que existía a su alrededor, o eso parecía.

Carleen no dejaba girar una y otra vez la cabeza hacia Charlie, quién estaba abobado ante los comerciales, con el rostro bastante rojo. Estaba buscando el momento perfecto cuando éste decidiera bajar su brazo y ponerlo sobre el reposabrazos y ella pusiera su mano sobre la suya. En solo pensar hacer eso, le entraba muchísima vergüenza, pero estaba decidida a hacerlo, a pesar de todo el rubor que le provocaba inocentemente.

Detrás de ella, se encontraba Sheldon que, al darse cuenta de lo que quería hacer, no pudo evitar en poner su brazo sobre el reposabrazos y que ella lo agarrase, creyendo que era Charlie.

Rió como una sonrisa perversa, mientras observaba cómo Carleen caía en la trampa y le iba a coger su mano, o eso pensaba él.

Ella empezó a bajar el brazo hacia al reposabrazos, pero no con la intención de agarrarle, sino de darle un buen golpe. Ella apretó el puño con todas sus fuerzas y golpeó contra la pobre mano de Sheldon, quién dio un horrible chillido que arruinó la introducción de la película:

— ¡¿Qué haces, idiota!? — Le gritó Nadezha— ¡No ves que estamos en el cine! —

— ¡Pero es que, pero es que…! — Y él no paraba de gritar con toda la exageración del mundo. — ¡Duele! ¡Duele mucho! —

No solo sus feos gritos provocaron que los demás le dijeran a gritos que se callara, también le decían que se sentara, ya que se había levantado de su asiento. Aún así, ni se calló ni se sentó, provocando que incluso los dos Howards se le acabarán la paciencia de una vez:

— ¡Cállate de una puta vez! — Gritó Patton, mientras se levantaba y le daba un puñetazo a Sheldon. — ¡No arruines la película, fanboy de DC comics! — Y Persing hizo lo mismo.

— ¡¿Qué mierda os pasa, putos gordos!? — Le replicó Sheldon, con mucha mala leche. — ¡Vosotros no sois rivales para mí ni para DC comics! —

Estos tres empezaron a pelearse en medio de la sala. Nadezha se tuvo que levantar para detenerlo, junto con Vladimir y Jackie.

— ¡Por el amor de Dios! — Les gritaba muy malhumorada, mientras los separaba. — ¡Estamos en el cine, comportaos como gente civilizada! —

Mientras tanto, Carleen y Charlie se estaban comportando como personas civilizadas, intentando ignorar a la gente que había detrás de ellos.

— ¡Cuánto ruido hacen lo de detrás, ya uno no puede ver una peli tranquilo! — Comentó Charlie.

— ¡Tienes mucha razón! — Le decía Carleen, mientras se aprovechaba del momento y le cogió de las manos sin que él mostrara resistencia. — Por gente como ellos, nos arruinan las películas. — Casi dio un chillido de felicidad, al ver que se estaban cogiendo de las manos. Para ella, sentía que estaba en un momento mágico, a pesar de la molesta pelea que había detrás.

Al final, aquella pelea provocó que Nadezha y el resto de los chicos fueron echado de la sala, que tuvieron que ponerse a esperar afuera hasta que se terminara la película.

— Me estoy perdiendo a los mejores superhéroes del mundo, y todo por culpa de un idiota. — Protestaba Patton, quién seguía muy enfadado. Persing, igual que él, le dio la razón. Sheldon protestó:

— ¡Oh, genial! ¡No es como si la hubieran visto millones de veces! ¡Ah, y Superman y Batman son mejores que esos payasos de la Marvel! —

— ¡Por favor, dejen de hablar de ese tema, ya hemos tenido suficiente adentro! — Intervino Jackie, intentando evitar que se pusieran a pelearse otra vez.

Al ver que aquel ambiente de hostilidad seguía presente, Nadezha dio un fuerte suspiro y se acercó a ellos, mientras sacaba dinero de sus bolsillos:

— Tomad un poco de dinero y compraos lo que querías. A ver si así os olvidáis de estas tonterías. —

Eso fue suficiente para que los tres chicos se pusieran muy eufóricos, ya que apenas tenían dinero, gracias a las entradas del cine. Empezaron a darle las gracias a Nadezha, como si les hubiera salvado la vida, e incluso alguno le intentó dar un beso, aunque ésta les levantó la mano en señal de que no le tocasen. Luego, se fueron corriendo a comprar algo.

— ¡Qué fácil es ponerles felices a estos idiotas! — Comentaba Nadezha, mientras los veía correr hacia alguna tienda de chucherías. — Así podrán estar callados, o eso espero. —

— Tienes razón. — Añadió Vladimir, riendo nerviosamente. Jackie, con algo de preocupación, preguntó: — ¡¿Pero está bien dejarles que se alejen así cómo así!? ¡¿Y si se pierden!? —

— Por algo les he dicho que no se alejen demasiado. — Le respondió Nadezha. — De todos modos, no creo que se pierdan, o eso espero. —

Jackie le iba algo más, pero ella, que adivino de qué se trataba, se adelantó y añadió: — Hay tiempo de sobra, esa película debe durar un montón. Si tienes algo que hacer, pues ahora es el momento perfecto. —

Éste tardó un poco en contestar, ya que se lo pensó un poco. Al final, dijo:

— Bueno, entonces aprovecharé.  Tengo que ir al servicio. — Le entraron ganas de orinar. — Espero que estén cerca de aquí. —

Nadezha le dijo que estaba muy cerca de dónde estaban, señalándole el camino. Jackie le dio las gracias, antes de salir corriendo. Así es como Vladimir y la albina se quedaron solos:

— Bueno,… — Empezó a hablar Vladimir. — Estamos solitos, ¡¿no podríamos aprovecharlo y hacer algo juntos!?—

— No sé, Jackie solo ha ido al servicio, volverá pronto. — Eso le respondió Nadezha.

— Le conozco muy bien, tarda una barbaridad cuando va. — Recordaba muy bien todas esas veces en que se cansaba de esperarle cuando éste se iba al servicio.

— ¡¿De verdad!? Aunque lo que me preocupa es por cuál servicio entrará este chico, recuerda que está pasándose por chica. —

— No es la primera que se mete en el servicio de las niñas…—

Ya estaba acostumbrado a ir al servicio de las chicas, cuando vestía como tal. Tanto Vladimir se dieron cuenta de lo feo que se oía eso y empezaron a reírse nerviosamente, muy incómodos por  aquella conversación que ellos  estaban teniendo, además de que no se le ocurrían nada que hacer.

Tiempo después, los dos Howards y Sheldon, después de pasar un buen rato comiendo comprando chucherías, comida basura y observando tiendas de comics y de videojuegos, volvieron al punto de encuentro.

— ¡Ha sido lo mejor que hemos hecho en nuestra vida! — Patton gritó de felicidad, mientras sostenía tres o cuatro bolsas de patatas fritas a la vez.

— ¡Es verdad! ¡Deberíamos repetirlo! — Le replicó Persing, mientras intentaba alcanzar con la boca un vaso de refresco, ya que sus manos estaban muy ocupadas llevando comida y bebida chatarra.

— ¡¿Y por cierto, por qué nos estábamos peleando antes!? — Al parecer, los pobres tenían memoria de pez.

— ¡¿A quién le importa eso!? — Le replicó Sheldon, bastante feliz. — Lo importante son los amigos que hemos tenido en el camino. —

Los chicos se rieron por aquella ocurrencia que dijo, aunque ellos no hicieron realmente ninguna amistad. Entonces, se dieron cuenta de algo:

— Y hablando de amigos, ¡¿dónde está el resto!? — Preguntó Persing muy extrañado, mientras miraba por todas partes, en busca del resto del grupo.

Ni Nadezha , ni Vladimir ni Jackie se veían por alguna parte, se habían esfumado como humo. Esos tres empezaron a dar vueltas por el lugar, intentando buscar alguna pista de su paradero, pero no encontraron nada.

— ¡Mierda, mierda! — Sheldon cayó al suelo, golpeando el suelo con furia, como si les hubiera pasado una tragedia. — ¡No han abandonado! ¡No han dado dinero para comprarnos cosas para dejarnos tirados! ¡Era parte de su plan! —

— Tal vez no hemos equivocado de lugar. — Le dijeron Patton y Persing para tranquilizarlo. — Pueden que hayan ido al baño juntos. —

— ¡Qué tonterías decís! ¡Estamos en la puerta del maldito cine! ¡No se van juntitos los tres a mear y a cagar! — Les replicó con furia Sheldon. Luego, continuó en su patético lamento: — ¡Nos han abandonado, traicionado, humillado; nunca fueron nuestros verdaderos amigos! —

— Bueno,… — Continuaron los dos Howards. — La verdad es que tiene sentido. — Tuvieron que ser sinceros. — Sobre todo contigo, eres horrible. Era normal que te abandonen. —

No era un secreto a voces que Sheldon se iba a quedar solo, ni ellos sabían aún por qué seguían siendo sus amigos.

— No me digan lo obvio. — Hasta él mismo lo sabía. — Bueno, es verdad que lo soy, lo reconozco. Tendría que empezar a cambiar, para ser mejor persona. Pero, no me da la gana cambiar lo que soy solo, para no perder amistades. —

— ¡¿Pero para tener novia, sí!? — Añadió Persing, provocando que éste se pusiera a pensar, aunque solo por unos segundos.

— Bueno, no sé que responder…— Sheldon quería ocultar que estaba tan desesperado que  haría lo que fuera para tener novia. — Da igual. — Y él, entonces, mientras se levantaba del suelo, vio algo. Observó cómo Charlie y Carleen estaba saliendo del cine. Les gritó a los demás:

— ¡Tenemos que escondernos rápido! ¡Ese idiota de Charlie y su chica, ya están saliendo! —

Los tres rápidamente se escondieron como pudieron, detrás de la cola de las personas que estaban esperando para comprar sus entradas. Observaban a la parejita, mirando detrás de las personas, que se sentían muy incómodos y molestos por aquellos niñatos siniestros que se pusieron a su lado.

— ¡¿Y ahora qué hacemos!? — Preguntó muy preocupado Persing.

— Ni Nadezha ni nadie está aquí. — Comentó Patton. — Solo nosotros. —

Entonces, Sheldon intervino, diciendo esto: — ¡No os preocupéis! — Él puso una sonrisa siniestra. — ¡Nosotros solo debemos seguirlos y ayudarles todo lo que podamos para que esta cita sea mucho más especial! —

Los dos Howards se sorprendieron un poco por la repentina actitud de éste, cuando estaba bien molesto porque Charlie tuviera una cita. Pero ellos no se podrían imaginar que lo que quería hacer éste realmente era una cosa muy distinta.

FIN DE LA DÉCIMA PARTE

 

 

 

 

 

 

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