Centésima decimonovena historia

El príncipe y la paria: Doceava parte, centésima decimonovena historia.

Al bajar al primer piso, entramos en una especie de bar de copas. Con una sala tan grande como la planta de mi casa, se veía un lugar muy relajado y tranquilo, a pesar de que el lugar estaba bastante lleno. Aparte de la gente que estaba sentada en las mesas y en la barra, habían otras que jugaban al billar, a los dardos y otros tipos de juegos que tradicionalmente hay en este tipo de establecimientos. La iluminación ayudaba muchísimo a formar un ambiente de película, tonos naranjas y rojizos dominaban el lugar.

Ranjit se sentó en el rincón más escondido de la barra del bar y yo me senté a su lado, mientras miraba una gran estantería llena de bebidas alcohólicas de todo tipo, una colección muy exquisita y bastante cara, por cierto.

El camarero se nos acercó y preguntó que queríamos. Ranjit le respondió:

— ¿Tienen un Coconut fenny? Es para mí y mi amigo. —

— Es la primera vez que oigo tal cosa, señor. No creo que lo tengamos. —

— ¡Qué pena, es una gran bebida! — Expulsó un pequeño suspiro, antes de añadir: — Entonces, ¿¡qué me puedes recomendar!? —

— El cóctel de la casa, del cual nos sentimos muy orgullosos. Muchos de nuestros clientes se sienten satisfechos, dicen que su sabor es único y calienta el cuerpo. —

— Pues marchando, ¿no, Nehru? — Yo solo moví la cabeza de forma afirmativa.

Y con esto dicho, el camarero empezaba a preparar el cóctel, mientras le explicaba a Ranjit de qué estaba hecho y cómo era su historia. Él estaba muy interesando en eso, pero aquella conversación se me hizo bastante aburrida, tanto que apenas me entere de dónde se inventaron esa bebida.

Al poner las bebidas sobre la mesa y después de la conversación, él le pagó al camarero y éste siguió con lo suyo. Al tomar el primer sorbo, habló:

— Creo que ya me siento bastante cómodo para revelarte todo, o todo lo que sé…—

— ¡¿Tienes que estar en un bar para sentirte cómodo!? —

— No sé, chaval… — Soltó unas leves carcajadas. — Cada uno tiene sus manías. — Luego, se calló unos segundos, para luego continuar:

— Creo que ya te diste cuenta de que la Kasturba que conociste no es la misma que te quiere dar muerte. Es más, es una impostora, es alguien que se pasa por ella. —

— Sí, eso lo sé…— No me estaba diciendo nada nuevo.

— Al parecer, tú tuviste en el pasado alguna relación con aquella Kasturba y eso de alguna manera provoca que la impostora quiere eliminarte. No sé si es para eliminar todo rastro de sus crímenes o es por simples motivos sentimentales…—

— ¡¿Con aquella Kasturba!? Espera, y-yo…— Casi escupí la bebida al darme cuenta de algo.

Me quedé algo boquiabierta, creía que él ya se había enterado de que yo era esa misma Kasturba. Estuve a punto de explicárselo, pero siguió hablando:

— La verdad es que no conozco cómo era tu relación con esa chica, ni con la otra que le ha suplantado la identidad, pero me imagino que tuvo que ser problemas amorosos y que las dos se pelearon por ti…—

— Y-ya veo…— Pero yo decidí dejar el tema y no contarle la verdad. De nuevo, empecé a inventarme trolas: — Pues sí, las conocí en persona, a la dos, y mantuve una buena relación con cada una de ellas. Nunca vi que se hubieran peleado por mí ni nada parecido…—

Reí por lo bajo, ya estaba hecha un lio, me faltaba poco para olvidarme de que yo era Kasturba. Mi enorme confusión ya estaba haciendo estragos.

— Esa chica que se está haciendo pasar por Kasturba trabajaba para su familia, era una empleada doméstica. Al parecer, mantuvieron alguna que otra vez conversaciones. —

— También conozco eso…— Solo quería que él me confirmará lo que me había dicho esa maldita ladrona de identidades. — ¡Dímelo, por favor! ¡¿Cómo pudo esa chica ocupar el lugar de Kasturba!? —

Dio un pequeño sorbo y cerró los ojos, como él si se preparaba para rememorar ciertos recuerdos:

 

— Kasturba desapareció de un día para otro, poco tiempo después de que sus padres hubieran decidido a casarla, cuyo motivo era por las deudas que la familia había presentado. Según ellos, su chica se lo tomó de forma muy razonable…— Arqueé las cejas por unos segundos, me pregunté con toda la seriedad del mundo de dónde sacaron mis padres. Es cierto que el hecho de no oponerme y no decirles que no me interesaba aquel matrimonio no era un plan, pero, por esa razón misma, me escapé. Él continuó: —…y por eso les pareció muy extraño su desaparición. Y ahí es donde entró esa chica, quién les convenció de actuar como sustituta. No entiendo cómo aceptaron, eso presentaba varios problemas, y más cuando, a la vez, pidieron a un detective privado a que buscará a su hija…—

Entonces, dio una pausa. Yo, impaciente, le dije: — ¡¿Puedes seguir!? —

— ¿¡No tienes algo que deducir de esas últimas palabras, chaval!? Estoy esperando a que te dieras cuenta de mi relación con este asunto. —

— Pues ni idea, ¡de verdad! — Me quedé pensando, incapaz de poder comprender aquellas palabras. — ¿¡Qué intentas decirme!? ¿¡Hablas lo del detective privado!? ¡No sé qué tiene eso que ver! —

— ¡Los jóvenes de hoy en día son cada vez más idiotas! ¡En fin, yo soy el detective privado, a ver si te enteras! — Ranjit puso su mano sobre su cara como signo de decepción.

— ¡Ah, ya veo…! — Me morí de vergüenza, a la vez que mentalmente le decía a Ranjit que no todos podemos tener inteligencia. Me doy cuenta de que excusarme con eso solo me da muy mala imagen. No soy idiota, no tanto.

— Sí, los padres de Kasturba me contrataron para encontrar a su hija. Y yo la busqué durante menos, pero, por algún motivo, alguien intentaba borrar sus huellas. Había una persona que no le interesaba, la misma que les había convencido a los padres de la desaparecida para hacerla pasar por la suya. Creo, y espero equivocarme, que esa pobre niña ya no está entre nosotros, puede que la hayan eliminado en vida. Es muy probable…—

No sabía si explicarle de una vez que la Kasturba que estaba buscando estaba delante de sus narices o callármelo. Por otra parte, estaba molesta por haberme llamado estúpida en mi cara, así que siguiera él en la inopia, que para ser detective privado, no demostraba también ser muy listo.

— Tengo que decir que me pagaban muy bien, fui afortunado e hice lo mejor que pude. — Él continuó hablando. — Aunque, como era trabajo, nunca me interesaron los entresijos que se formaban ellos con la empleada. Podría decirme que me daba igual, ¡allá ellos! Estuve meses así, pero, entonces,…—

Algo se turbó en el rostro de Ranjit, como si los remordimientos le empezaron a comer por dentro. A continuación añadió con pesadumbre:

— Un suceso me hizo sospechar, la muerte misteriosa de la persona con quién se había casado esa chica. Apenas llevaban cinco meses y, de repente,  quedaba viuda y con todo su patrimonio para ella solita. Eso apestaba a kilómetros. Aún así, no le di importancia. Rectifico, no quise hacerlo, eso era problema de otros, no el mío. Mi trabajo era encontrar a una chica, nada más. Y seguí buscando, pero cada día que pasaba sentía que no la podría encontrar, como si hubiera sido la primera víctima de algo perverso. —

— ¡¿Y sus padres no sospecharon, no se dieron cuenta de lo extraño que fue eso!? —

— Creo que sí, por eso, ellos fueron las siguientes víctimas…—

Abrí los ojos como platos y solté un grito ahogado. Todo en mí se turbó, la conmoción fue enorme. De forma instantánea, perdí los estribos y empecé a gritar como loca:

— ¿¡S-siguientes v-víctimas!? — Di un fuerte golpe contra la barra del bar, asustando a los demás en el proceso. — ¡¿Q-qué, qué!? — Con muchísima desesperación pedía que lo que había oído no era cierto. — ¡¿E-es una broma, verdad!? ¡¿Dime que es una broma!? —

— Jamás haría una broma tan retorcida. Es la verdad. Ellos, los padres de Kasturba murieron, en extrañas circunstancias…— Tranquilo antes mi reacción, me dijo eso. Aunque se le veía en el rostro un gesto de sorpresa, como si no se esperaba que yo actuará así con ellos.

— ¡Eso es imposible! ¡No puede ser cierto! — Yo le cogí del cuello, con toda violencia, y le miraba con ganas de matarlo, como si él era el asesino de mis padres y no esa maldita empleada del hogar. Ni se inmutó, continuó como si no pasaba nada:

 

— Un terrible y abrasador incendio arrasó su casa, con ellos muertos. La investigación fue adulterada y manipulada. Ahí es dónde me di cuenta de las verdaderas intenciones de esa muchacha y yo…—

Entonces, yo le solté y, cabizbaja, miraba en la mesa, mientras miles de pensamientos asaltaban mi cabeza, como si fuera un torbellino.

No solo me había robado mi identidad y vino a Shelijonia para matarme, sino mató a mis padres, a mi familia. Apreté los puños, mientras luchaba por no llorar en aquella lugar ni para ponerme a lanzar gritos de furia, mordiéndome con labios en el proceso. Unos deseos enormes de matar aparecieron en mí, no paraba de imaginarme cómo hacerle sufrir la misma suerte que esa persona le hizo a mis padres. Esto ya era el colmo, ese monstruo ya ni se merecía estar en la cárcel, sino en lo más del Naraka.

Así estuve yo durante un buen rato, sin cambiar de posición, expulsando quejidos de furia, inspirando y respirando como si echará fuego, con el camarero y otras preguntándome si estaba bien, sin que yo pudiera darles una respuesta mejor que el silencio. Ranjit siguió sorbiendo su cóctel poquito a poco, con toda la tranquilidad del mundo, esperando a que me calmara un poco. Cuando sintió que lo estaba, me preguntó:

— ¡¿Te sientes mejor ahora!? —

— Sí, algo…— Le respondí. Aún seguía turbada, pero, por lo menos, ya podría actuar de forma racional.

— La verdad es que yo esperaba esa reacción con Kasturba, no con sus padres…— Estuve a punto de gritarle, pero me controlé. — En fin, no te preocupes, yo conseguiré que ella caiga por sus crímenes. — Mostró un gesto de remordimiento. — Me di cuenta de que hice un mal acto en investigar el asunto y evitar tantas desgracias, por mi propio egoísmo. Mi karma se ha ensuciado por mi error y tengo que corregirlo antes de reencarnar en la otra vida. —

— ¡¿C-crees en el karma!? — Aún cabizbaja, le pregunté esto, mientras recordaba cuando esa maldita me hablo del karma.

— Me gusta ese concepto. Las cosas malas no pasan porque sí, sino por los errores de tus vidas anteriores. Nadie tiene la culpa, solo tú y eres el único que puedes cambiarlo y poder purificar tu alma hasta llegar al nirvana. —

— ¡Qué c-curioso! Yo nunca he pensando en eso seriamente…— Me forcé en soltar una sonrisa, pero se veía de forma clara que no era nada sincera.

— Pero sea cierto o no, todos nuestros actos llevan consecuencias que pueden volver a nosotros como boomerang. No hace falta que las de tu vida anterior te atormente, los errores de tu vida actual también te persiguen. —

Eso me sentó como un tiro, porque era cierto. Huí de mis problemas en la India y se me aparecieron en Shelijonia tiempo después. No el doble, sino triplicado y multiplicado por mil. Y no solo eso, sino perdí en el proceso cosas muy importantes para mí, que jamás volveré a ver, por mucho que sus almas se hayan reencarnados en otras. Ellos no volverán, y yo no me di cuenta, eso solo me producía más que ganas de chillar.

Ranjit vio como me quedé de nuevo paralizada y, para romper el hielo o animarme un poco, añadió esto entre carcajadas amargas:

— Debería aplicar eso para mí, yo llevo huyendo de mi pasado hace mucho tiempo…— Con un rostro entristecido me decía esto: — Antes de ser detective privado, fui policía y una desgracia hundió la vida y acabo con toda mi familia…— Calló, como si quería evitar ponerse abatido por los recuerdos, y añadió: — Perdón, no quiero molestarte con mis problemas, ¡ya tienes bastante con los tuyos! —

Me sentí mal por él, parecía que no había tenido una vida fácil. Si no fuera porque estaba muy afectada por mi situación, le hubiera intentado animado de alguna forma.

— N-no pasa nada…— Y estaba a punto de irme, a buscar un lugar para poder desahogarme sin que nadie me pudiera ver, pero recordé que aún había cosas que quería saber: — Y u-una última cosa más, ¿¡por eso, fuiste capaz de meterte en esa pandilla de matones!? ¡¿Arriesgaste tu propia vida solo para meterla en la cárcel!? ¿¡C-cómo te enteraste de qué ella iba a por mí!?  —

A pesar de que me dejo claro que esto lo hacía por qué se sentía culpable por la muerte de mis padres y de la persona con quién me iba a casar, me parecía muy difícil de creer que se arriesgaría tanto para salvarme a un desconocido como yo.

Para decírmelo, se tomó su tiempo, tomándose lo que le quedaba en el vaso y levantando de la silla en dónde estaba sentado. A continuación, me dijo:

— Ella jamás me vio en persona, los padres de Kasturba nunca se lo dijeron, así que pude vigilarla y descubrir lo que pasaba por su cabeza. Llevaba tiempo preparando su plan y pude comprobar que ya hasta había contratado a un grupo de delincuentes que se ocupaban el tráfico de drogas desde la India al oeste de Canadá, siendo Shelijonia paso obligado por todas las bandas del mundo para meter esa mercancía procedente de Asia a América del Norte. Yo me uní a ellos, después de ofrecerme como camello para transportarlos por avión. — Dio una pequeña pausa, para mirar al techo, como si buscará algo para animarlo. Luego, siguió hablando, con un tono muy sincero: — Y la verdad es que es cierto que ya he arriesgado muchísimo en este asunto, pero quiero hacer que la justicia prevalezca y que no hayan más víctimas por parte de esa chica, detenerla cuando antes para que deje de hacer más daño. Ese es mi deber, por eso me hice policía en su momento. Es hora de que dejé de traicionar mis viejos ideales y hacer algo bien en mi vida de una vez. Nada más. —

No supe que decir, no había nada más que añadir. Con estas cuestiones resueltas, yo estaba dispuesta a irme fuera del bar y correr hacia mi habitación, encerrarme en ella durante horas. Al dirigirme a la salida, Ranjit me detuvo:

— ¡¿Ya te vas!? ¡Aún te queda cóctel! — Señaló mi vaso, en el cual ni siquiera bebí más de la mitad.

— C-creo que ya es suficiente para mí, puedes tomártelo todo tú. —

— ¿¡Quieres que me emborrache del todo!? — Hizo un comentario que parecía gracioso, porque se puse a reír. Después, vio que no me hizo nada de gracia y se sintió muy incómodo, esa fue la impresión que me dio.

— Y-yo necesito irme ya a mi habitación, no puedo aguantar más…— Al final, fui sincera con él. No quería estar ahí ni un momento más, no deseaba mostrarles ante todas esas personas mi sufrimiento.

Él se quedó mirándome y puso una expresión de pena por mí. Entonces, añadió con un tono compresivo:

— E-entiendo, este es un lugar perfecto para sacarte las penas, pero si no quieres, puedes ir a tu habitación. No te molestaré hasta mañana. —

— G-gracias. — Con esto dicho, salí corriendo.

Andaba como un pato mareado, iba de un lado para otro, con mis recuerdos entremezclándose entre sí de forma caótica, con una cara de muerto y a punto de explotar de un momento para otro. Apenas me fijaba en el camino, chocándome con muchas personas y objetos en el proceso. En mi mente, yo no dejaba de preguntarme una y otra vez cómo había llegado a este punto o si era todo un sueño, llegando a pellizcarme unas cuantas veces la mejilla para despertarme. También intentaba pensar de forma positiva, pero era imposible, no podría dejar de recordar que mis padres estaban muertos y que la hija de puta que los mató ahora va a por mí.

Tras un buen rato caminando como zombi, pude llegar a mi habitación. Allí, ya en la más absoluta soledad, cerré la puerta y grité, expulsando toda la rabia y el dolor acumulados durante tantos días infernales. Caí a la cama y rompí a llorar, mientras seguía gritando, escondiendo mi sufrida cara entre las almohadas. El dolor que sentía era indescriptible.

FIN DE LA DOCEAVA PARTE

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s